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Justo Gallego (Madrid, 1925) vio truncado su sueño de ser monje cisterciense al ser expulsado del monasterio a los 36 años por una tuberculosis. Decidido a llevar una vida entregada a la causa en la que cree, comenzó en 1961 a construir un templo en la finca familiar de Mejorada del Campo (Madrid).

Sin conocimientos de arquitectura y gracias sólo a sus manos y a un par de huevos muy serios, Justo lleva 53 años construyendo su propia catedral a la Virgen del Pilar. Un edificio de 35 metros de altura con una cúpula de 22 metros de diámetro; levantado con esfuerzo y esporádicas ayudas altruistas. Una obra que, a pesar de haber sido expuesta en el MOMA de Nueva York, peligra por presiones burocráticas.

Maravillados ante la determinación de don Justo, dedicaremos el fin de semana a rechazar todo entretenimiento y ordenar nuestros archivos con el objeto de localizar impactantes maravillas que traerles.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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