Ocurrió en marzo de 2014

Estamos francamente decepcionados con este marzo de 2014. Nuestros medidores de megaCourtneys (o microCourtneys, existe cierta división doctrinal) se pasaron el mes bajo mínimos.

No obstante hubo un momento, un breve e increíble destelleo, en el que LA MARAVILLA (con muchas mayúsculas) casi nos coloca un listón imposible de superar: El 18 de marzo Courtney Love afirmaba haber encontrado el desaparecido avión malasio mediante una especie de google maps por satélite. Tristemente, esta vez la realidad no estuvo a la altura. El hecho sirve, sin embargo, para reafirmar que es ese (y no otro) el espíritu que ha de inspirar este mundo tan extraño en que vivimos. En consecuencia, hemos nombrado a Courtney Exploradora Honoraria y encargado un óleo ecuestre que decorará la biblioteca de los Archivos.

Dicho esto, el resumen de marzo:

3 de marzo

Un hombre es apuñalado varias veces con una réplica de la ‘Espada Maestra’ del Zelda

Una discusión doméstica que se va de las manos y el pasado cosplayer acude al rescate. En medio del calentón, Eugene pasó por la espada al ex marido de su novia, utilizando para ello una réplica de la legendaria Espada Maestra.

4 de marzo

Un moroso de Albacete empotra a un cobrador del frac con un toro mecánico

Si bien el titular puede llamar a engaño (de haber sido un bovino robótico habríamos organizado una fiesta) no deja de tener cierta maravilla y, según como se mire, también cierto sentido. Total, puestos a dar el cante, lo mismo da hacerlo con el cobrador detrás que con el cobrador delante.

14 de marzo

Ante la presión popular, Mundo Extraño se abre un twitter

En un desembolso pecuniario sin precedentes, hemos decidido comprar varios robots y una docena de máquinas (cuyo propósito ignoramos) para mantener un sistema automático de comunicación pública.

14 de marzo

Dos hermanos asaltan una comisaría en Gijón y piden un abogado federal de Seattle

Tras entrar en comisaría agrediendo a varios agentes y citando supuestos artículos legales, son reducidos y solicitan un abogado federal de Seattle (EEUU). Nos reconocemos desorientados ante estos hechos; cuya única explicación razonable parece ser el LOL.

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Escasean los testimonios gráficos sobre Hugh Glass, por lo que nos vemos obligados a recurrir a estas recreaciones artísticas. Suponemos que el que tu profesión sea la de trampero no deja muchas oportunidades a los fotógrafos para inmortalizarte. Dudamos, en cualquier caso, que ningún fotero hubiera sido capaz de hacer justicia a la escena que dio comienzo a la aventura que hizo famoso a Glass: su lucha a cuchilladas con una osa grizzly durante una expedición por el valle del Yellowstone. Aunque mató a la osa -solo o con ayuda de dos compañeros, depende de la fuente– Glass quedó malherido, con la caja torácica expuesta a través de la espalda y una pierna rota.

Dos miembros del grupo de cuatro exploradores en el que se encontraba Glass se quedaron con él a esperar a que muriera, mientras cavaban su tumba. Según su versión, fueron interrumpidos por un ataque de indios Arikaree, lo que les obligó a dejar al pobre Hugh en una tumba a medio hacer y robarle su rifle y demás equipo.

Obviamente, Glass recuperó la consciencia y comenzó la segunda parte de su epopeya, porque matar a una osa enfurecida a navajazos no había sido suficiente. Se entablilló la pierna y, para evitar que la carne muerta de la espalda se gangrenase, tuvo la feliz idea de tumbarse junto a un árbol muerto para que los gusanos se comiesen los trozos que, bueno, le sobraban.

Se tumbó. Sobre un nido de gusanos. Para evitar la gangrena. Todo correcto.

A continuación, se envolvió con la piel del oso que había matado para cubrir sus costillas. Y empezó a gatear/caminar/arrastrarse hacia el río Cheyenne. Tardó seis semanas en llegar. Luego, construyó una balsa y se dejó arrastrar por el río hasta Fuerte Kiowa, a más de trescientos kilómetros del lugar de la pelea.

Tras recuperarse, persiguió a los dos que lo habían abandonado, aunque a uno no lo mató por ser un jovencito, y al otro porque se había unido al ejército. Eso sí, recuperó el rifle que le habían robado.

Tengan a Hugh Glass en mente la próxima vez que les inviten a hacer una expedición en Dakota del Sur. Nosotros, por si acaso, nos internaremos en los archivos bien pertrechados con nuestros cuchillos de montaña.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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Escasean los testimonios gráficos sobre Hugh Glass, por lo que nos vemos obligados a recurrir a estas recreaciones artísticas. Suponemos que el que tu profesión sea la de trampero no deja muchas oportunidades a los fotógrafos para inmortalizarte. Dudamos, en cualquier caso, que ningún fotero hubiera sido capaz de hacer justicia a la escena que dio comienzo a la aventura que hizo famoso a Glass: su lucha a cuchilladas con una osa grizzly durante una expedición por el valle del Yellowstone. Aunque mató a la osa -solo o con ayuda de dos compañeros, depende de la fuente– Glass quedó malherido, con la caja torácica expuesta a través de la espalda y una pierna rota.

Dos miembros del grupo de cuatro exploradores en el que se encontraba Glass se quedaron con él a esperar a que muriera, mientras cavaban su tumba. Según su versión, fueron interrumpidos por un ataque de indios Arikaree, lo que les obligó a dejar al pobre Hugh en una tumba a medio hacer y robarle su rifle y demás equipo.

Obviamente, Glass recuperó la consciencia y comenzó la segunda parte de su epopeya, porque matar a una osa enfurecida a navajazos no había sido suficiente. Se entablilló la pierna y, para evitar que la carne muerta de la espalda se gangrenase, tuvo la feliz idea de tumbarse junto a un árbol muerto para que los gusanos se comiesen los trozos que, bueno, le sobraban.

Se tumbó. Sobre un nido de gusanos. Para evitar la gangrena. Todo correcto.

A continuación, se envolvió con la piel del oso que había matado para cubrir sus costillas. Y empezó a gatear/caminar/arrastrarse hacia el río Cheyenne. Tardó seis semanas en llegar. Luego, construyó una balsa y se dejó arrastrar por el río hasta Fuerte Kiowa, a más de trescientos kilómetros del lugar de la pelea.

Tras recuperarse, persiguió a los dos que lo habían abandonado, aunque a uno no lo mató por ser un jovencito, y al otro porque se había unido al ejército. Eso sí, recuperó el rifle que le habían robado.

Tengan a Hugh Glass en mente la próxima vez que les inviten a hacer una expedición en Dakota del Sur. Nosotros, por si acaso, nos internaremos en los archivos bien pertrechados con nuestros cuchillos de montaña.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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Un cementerio de ballenas en el desierto

Descubrir cosas flipantes enterradas hace miles de años es, además de una ciencia, una categoría aparte dentro de La Maravilla. El caso de hoy: 40 ballenas desenterradas en el desierto de Atacama.

No es que fueran rorcuales de arena, obviamente; sino que hace cinco millones de años todo esto era mar (y por lo visto sus algas tampoco eran muy saludables). La conclusión es que los animales murieron por el consumo de algas nocivas y ahora, tres años después de su descubrimiento, por fin se empiezan a manejar suficientes datos.

Como complemento curioso: en ese mismo desierto también se desenterraron múltiples peces, tiburones, focas y un posible manatí.

Chile, 27 de febrero de 2014.

Un cementerio de ballenas en el desierto

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‘Sobreviví bebiendo sangre de tortuga’

Esta historia comienza en 2012, cuando José Salvador Alvarenga y su compañero Ezekiel Córdoba naufragaron al norte de Chiapas.

13 meses después, Alvarenga fue encontrado a la deriva en Micronesia. Desorientado y sobre una pequeña embarcación de 7 metros, afirmaba haber sobrevivido gracias a animales salvajes. En la crónica que enlazamos arriba puede leerse cómo Ezekiel murió de sed y hambre y cómo él consiguió sobrevivir gracias al agua de lluvia y a la sangre de tortuga. Un mes más tarde, cuando acudió a conocer a la familia del fallecido, supimos por boca de su abogado que el cadáver fue arrojado al océano. La crónica nos deja además una perla de ética periodística con un product placement como colofón final

Lectores suspicaces tal vez se pregunten cómo es posible que uno muera famélico y deshidratado mientras el otro aguanta 13 meses; nosotros, sin embargo, preferimos soñar con la epopeya de la caza de tortugas para sobrevivir.

México, 3 de febrero de 2014.

‘Sobreviví bebiendo sangre de tortuga’

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Suegra malvada y Amor Solo, una historia de droga

Poco podemos añadir a esta historia que no esté en el nada apenas un poco moderadamente sensacionalista artículo de El Mundo: utilización de términos filipinos gratuitamente, por darle sabor al artículo, generalizaciones con un tono levemente racista, gráficas imágenes verbales de señores desdentados…

He aquí el resumen: Amor Solo (¡AMOR SOLO!), líder de una banda filipina que vende anfetamina en Madrid, es detenido en diciembre. La suegra de uno de sus contactos, Jose, que encargaba la droga, se hace con el control del grupo. El precio del shabú -nombre de la droga, que produce graves daños en el cuerpo, de ahí los señores desdentados que vagan por los parques de Malasaña comiendo caramelos- se dispara tras la incautación del alijo de diciembre. Jose confía a chamanes de confianza el que hagan invisibles a sus mulas en los aeropuertos españoles. Detienen a más de cuarenta personas, incluyendo miembros de una ONG con tatuajes identificativos en las manos.

Una cosa que nos ha gustado de esta historia es cómo un grupo de varios países -había malienses y filipinos, al menos- se adapta a la costumbre local y monta una empresa criminal basada en la superstición y los lazos familiares. Un clásico ibérico, al fin y al cabo.

Chivatazo de Tony Tornado, siempre al quite en cuestión de crimen y rituales paganos.

Madrid, 20 de marzo de 2014

Suegra malvada y Amor Solo, una historia de droga

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En una lamentable falta por nuestra parte, todavía no habíamos destacado a ninguna mujer ilustre en la sección de los viernes. Para entonar el mea culpa y poner solución a nuestro error, queríamos dedicar el espacio que se merece a una mujer impregnada del sentido de la maravilla. Una líder admirable, tenaz y emprendedora que no hubiese dejado indiferente ni a propios ni a extraños.

En definitiva, a una mujer como Madame Ching Shih, la Reina Pirata.

Nacida en China circa 1775 tuvo una dura juventud como prostituta. Con 26 años fue raptada para ser desposada con el infame pirata Zheng Yi. Ching Shih abrazó su nueva vida piratesca como consorte del capitán y comenzó a ganarse el respeto de la tripulación. En 1804 Zheng Yi usó su fama para persuadir a varios capitanes y formar la Flota de la Bandera Roja. Sin embargo, tres años después, Zheng murió en un accidente dejando Ching Shih en una frágil posición.

Lejos de amilanarse, lideró los barcos de su marido, asentó su status a base de acuerdos estratégicos y relaciones personales; tomó cuantiosos botines y se aseguró la lealtad de otras tripulaciones. En sólo unos meses, Ching Shih “La viuda” se hizo con el control de los 300 barcos y más de 20.000 hombres de la Flota de la Bandera Roja.

Su segundo gran logro fue la creación del código de flota. Estableció reglas de reparto equitativo de botines, protegió a los civiles que cooperaban y decapitó a todos los que violaban mujeres. Los británicos, quienes eran clavados por los pies al suelo y matados a golpes, terminaron conociéndola como “El Terror de China del sur”.

Su tercer logro (y probablemente el mayor de todos) fue morir de anciana. Tras acogerse a una amnistía del gobierno de China, conservó su riqueza y regentó una casa de apuestas hasta los 69 años.

Maravillados ante la grandeza de Madame Ching Shih, dedicaremos el fin de semana a buscar más historias inspiradoras que traerles.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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En una lamentable falta por nuestra parte, todavía no habíamos destacado a ninguna mujer ilustre en la sección de los viernes. Para entonar el mea culpa y poner solución a nuestro error, queríamos dedicar el espacio que se merece a una mujer impregnada del sentido de la maravilla. Una líder admirable, tenaz y emprendedora que no hubiese dejado indiferente ni a propios ni a extraños.

En definitiva, a una mujer como Madame Ching Shih, la Reina Pirata.

Nacida en China circa 1775 tuvo una dura juventud como prostituta. Con 26 años fue raptada para ser desposada con el infame pirata Zheng Yi. Ching Shih abrazó su nueva vida piratesca como consorte del capitán y comenzó a ganarse el respeto de la tripulación. En 1804 Zheng Yi usó su fama para persuadir a varios capitanes y formar la Flota de la Bandera Roja. Sin embargo, tres años después, Zheng murió en un accidente dejando Ching Shih en una frágil posición.

Lejos de amilanarse, lideró los barcos de su marido, asentó su status a base de acuerdos estratégicos y relaciones personales; tomó cuantiosos botines y se aseguró la lealtad de otras tripulaciones. En sólo unos meses, Ching Shih “La viuda” se hizo con el control de los 300 barcos y más de 20.000 hombres de la Flota de la Bandera Roja.

Su segundo gran logro fue la creación del código de flota. Estableció reglas de reparto equitativo de botines, protegió a los civiles que cooperaban y decapitó a todos los que violaban mujeres. Los británicos, quienes eran clavados por los pies al suelo y matados a golpes, terminaron conociéndola como “El Terror de China del sur”.

Su tercer logro (y probablemente el mayor de todos) fue morir de anciana. Tras acogerse a una amnistía del gobierno de China, conservó su riqueza y regentó una casa de apuestas hasta los 69 años.

Maravillados ante la grandeza de Madame Ching Shih, dedicaremos el fin de semana a buscar más historias inspiradoras que traerles.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.