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Escasean los testimonios gráficos sobre Hugh Glass, por lo que nos vemos obligados a recurrir a estas recreaciones artísticas. Suponemos que el que tu profesión sea la de trampero no deja muchas oportunidades a los fotógrafos para inmortalizarte. Dudamos, en cualquier caso, que ningún fotero hubiera sido capaz de hacer justicia a la escena que dio comienzo a la aventura que hizo famoso a Glass: su lucha a cuchilladas con una osa grizzly durante una expedición por el valle del Yellowstone. Aunque mató a la osa -solo o con ayuda de dos compañeros, depende de la fuente– Glass quedó malherido, con la caja torácica expuesta a través de la espalda y una pierna rota.

Dos miembros del grupo de cuatro exploradores en el que se encontraba Glass se quedaron con él a esperar a que muriera, mientras cavaban su tumba. Según su versión, fueron interrumpidos por un ataque de indios Arikaree, lo que les obligó a dejar al pobre Hugh en una tumba a medio hacer y robarle su rifle y demás equipo.

Obviamente, Glass recuperó la consciencia y comenzó la segunda parte de su epopeya, porque matar a una osa enfurecida a navajazos no había sido suficiente. Se entablilló la pierna y, para evitar que la carne muerta de la espalda se gangrenase, tuvo la feliz idea de tumbarse junto a un árbol muerto para que los gusanos se comiesen los trozos que, bueno, le sobraban.

Se tumbó. Sobre un nido de gusanos. Para evitar la gangrena. Todo correcto.

A continuación, se envolvió con la piel del oso que había matado para cubrir sus costillas. Y empezó a gatear/caminar/arrastrarse hacia el río Cheyenne. Tardó seis semanas en llegar. Luego, construyó una balsa y se dejó arrastrar por el río hasta Fuerte Kiowa, a más de trescientos kilómetros del lugar de la pelea.

Tras recuperarse, persiguió a los dos que lo habían abandonado, aunque a uno no lo mató por ser un jovencito, y al otro porque se había unido al ejército. Eso sí, recuperó el rifle que le habían robado.

Tengan a Hugh Glass en mente la próxima vez que les inviten a hacer una expedición en Dakota del Sur. Nosotros, por si acaso, nos internaremos en los archivos bien pertrechados con nuestros cuchillos de montaña.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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