Ocurrió en Abril de 2014

Se nos acaba otro mes sin pena ni gloria. Era uno de los miedos que teníamos: tras el increíble arranque de año parecía complicado que La Vida fuese capaz de mantener ese listón. Y en cierta medida nos alegramos; no estamos seguros de cómo puede afectar al tejido de la realidad la exposición continuada a tal magnitud de Maravilla.

No obstante Abril nos dejó algunas historias reseñables (además de unas placentereas y breves vacaciones, como ya saben):

8 de Abril

Hallado 101 años después un mensaje lanzado al mar en una botella.

Una botella lanzada en 1913 al Báltico cuyo mensaje interior fue devuelto a la bisnieta del autor un siglo después. Fantástico toque literario. Pésimo servicio postal. Por si fuera poco, ha conseguido pasar el tiempo suficiente para batir el record Guinness mensajes en botellas.

16 de Abril

El rapero Andre Johnson se corta su propio pene y se tira por el balcón.

El cantante, relacionado con el Wu-Tang Clan, sobrevive a un intento de suicidio después de haberse seccionado el pene. Los médicos confirmaron la imposibilidad de volver a unir la parte amputada. Seguimos viendo lagunas en la idea; pero desde luego la ejecución es sobrecogedora.

Y esa misma Semana Santa nos dejó una estampa de celtiberia pura y dura para la posteridad:

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Compre su propia isla maldita en la costa veneciana (¿Alguien ha dicho 1000 euros?)

Si alguno de ustedes, estimados lectores, compró el barco pirata que les animamos a adquirir, puede haberse encontrado con el problema de no tener un atracadero a la altura de la carismática nave. Eso puede haberles producido cierta desazón e, incluso, haberles llevado a pensar que la impulsiva compra no fue una buena idea.
Desengáñense: les traemos la solución a sus problemas. El gobierno italiano subasta la isla de Poveglia, frente a Venecia. Se trata de una isla maldita, para más señas. ¿Maldita?, levantan la ceja los más escépticos. Bueno, no vamos a garantizarles nada, y tampoco vamos a creernos sin más las promesas de un oscuro departamento de subastas públicas italiano, pero les reseñamos los usos que ha tenido el terreno, y ustedes deciden:

-Siglo XVII: zona de cuarentena para enfermos de peste. Además de llevar allí a los enfermos y dejarlos morir, los barcos en los que había portadores de la plaga corrían la misma suerte.

-Siglo XVIII: ver apunte anterior. Es un episodio diferente, y suponemos que para entonces los nuevos enfermos tendrían una agradable panorámica de los restos de sus antecesores.

-Años veinte a setenta del siglo XX: enorme hospital psiquiátrico, habitado por cientos de enfermos que decían ver los fantasmas de los muertos de la peste. Uno de los directores acabó tirándose de la torre más alta del hospital, al empezar a ver fantasmas él también. Según una enfermera que lo vio, no murió del golpe, sino que una densa niebla blanca lo envolvió y asfixió. ‘Nuff said. Los tradicionales experimentos con humanos vivos, lobotomías y demás evil doctoreces canónicas estaban a la orden del día, parece.

Por si no están del todo convencidos, nos gustaría añadir que el terreno es muy fértil, y hay viñedos por toda la isla (siete hectáreas). Esto se debe a que la composición del suelo es un 50% restos humanos, según estudios sin la menor fiabilidad.

Las pujas empiezan en 1000 euros, y terminan el 7 de mayo. A diferencia de otros terrenos que están siendo subastados, la isla de Poveglia será alquilada durante 99 años, tras lo que volverá a manos del Estado italiano. 

Para los indecisos, aquí tienen un objetivo reportaje narrado con voz de niño poseído:
https://www.youtube.com/watch?v=dJMzVi15jxU y https://www.youtube.com/watch?v=7kOSPA1-8Rk

Compre su propia isla maldita en la costa veneciana (¿Alguien ha dicho 1000 euros?)

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Un joven muere aplastado por una cruz dedicada a Juan Pablo II

Todo lo que recuerde al Dios del Antiguo Testamento frente a las blandurrieces del Vaticano II nos parece bien. Y aquí se ve la mano divina, usando lo que buenamente puede en este mundo descreído para aplastar a un chaval que, bueno, algo habría hecho, ¿no? Dios sabrá, ¿verdad? Mira, no haber pasado por allí, copón. Todo el día con la critiquita en la boca.

Nota: esta entrada fue preparada antes de saber que Juan Pablo II iba a ser canonizado dos días después de matar desde la tumba a un muchacho. Desde aquí mandamos un respetuoso saludo al Buen Dios y a los doctores de la Iglesia, y les rogamos nos informen de cómo se computan los milagros y asesinatos póstumos a la hora de alcanzar el nivel de Clérigo necesario para acceder a la santidad. Por si tenemos que dejar algo preparado para después de, más que nada.

Roma, 25 de abril de 2014.

Un joven muere aplastado por una cruz dedicada a Juan Pablo II

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Sarah L. Winchester (1837 – 1922) fue la esposa y heredera de William W. Winchester, propietario de una próspera empresa familiar que le había hecho rico: La Winchester Repeating Arms Co.

Lo interesante de su vida comienza al enviudar en 1881, momento en el que hereda el 50% de Winchester RA Co. y empieza a ingresar unos 1.000 dólares diarios (17.000€ aprox a día de hoy). En algún punto entre esa fecha y 1884, la cabeza de Sarah goes maracas y empieza a creer que su familia está maldita por las almas de todos los que murieron por rifles Winchester. Aparecen entonces numerosos espiritistas, mediums y demás oportunistas con la intención de hacer dinero gracias a la coyuntura.

En ese contexto llegamos a 1886, año en el que compra una pequeña granja en California. Convencida de que la granja se iba a convertir en una casa encantada (y que los espíritus la matarían), decidió poner en marcha un plan infalible: no terminar NUNCA la casa. Durante 38 años mantuvo obras 24 horas al día todos y cada uno de los días del año (excepto una pausa a consecuencia del terremoto de San Francisco en 1906). La construcción se llevó a cabo improvisando órdenes, sin plan de obra y con una fijación obsesiva por el número 13.

Un sueño húmedo de boom del ladrillo alimentado por la paranoia de una mujer multimillonaria. El resultado es la famosa Mansión Winchester, llena de extravagancias como escaleras que no llevan a ningún sitio o ventanas dentro de la propia casa.

Maravillados ante esta historia de proyectos inconclusos, dedicaremos el fin de semana a buscar nuevas historias que traerles.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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Sarah L. Winchester (1837 – 1922) fue la esposa y heredera de William W. Winchester, propietario de una próspera empresa familiar que le había hecho rico: La Winchester Repeating Arms Co.

Lo interesante de su vida comienza al enviudar en 1881, momento en el que hereda el 50% de Winchester RA Co. y empieza a ingresar unos 1.000 dólares diarios (17.000€ aprox a día de hoy). En algún punto entre esa fecha y 1884, la cabeza de Sarah goes maracas y empieza a creer que su familia está maldita por las almas de todos los que murieron por rifles Winchester. Aparecen entonces numerosos espiritistas, mediums y demás oportunistas con la intención de hacer dinero gracias a la coyuntura.

En ese contexto llegamos a 1886, año en el que compra una pequeña granja en California. Convencida de que la granja se iba a convertir en una casa encantada (y que los espíritus la matarían), decidió poner en marcha un plan infalible: no terminar NUNCA la casa. Durante 38 años mantuvo obras 24 horas al día todos y cada uno de los días del año (excepto una pausa a consecuencia del terremoto de San Francisco en 1906). La construcción se llevó a cabo improvisando órdenes, sin plan de obra y con una fijación obsesiva por el número 13.

Un sueño húmedo de boom del ladrillo alimentado por la paranoia de una mujer multimillonaria. El resultado es la famosa Mansión Winchester, llena de extravagancias como escaleras que no llevan a ningún sitio o ventanas dentro de la propia casa.

Maravillados ante esta historia de proyectos inconclusos, dedicaremos el fin de semana a buscar nuevas historias que traerles.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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La broma del Dreadnought

Tarde o temprano todo grupo de colegas se echa unas risas gastando alguna broma. Pero cuando tu grupo de colegas está formado por el poeta Horace de Vere Cole, Virgina Woolf, su hermano el psicoanalista Adrian Stephen y el pintor Duncan Grant -entre otros- es de esperar que la broma esté a un nivel distinto que las del resto de mortales. Concretamente al nivel de poner en ridículo a la Royal Navy británica.

El 7 de febrero de 1910, por idea de Horace de Vere Cole, los amigos se hicieron pasar por una delegación de príncipes de Abisinia (Etiopía). Tras anunciar la llegada por telegrama y engañar al Ministerio de Exteriores para lograr un pasaje de tren, fueron recibidos con pompa y ornato antes de enseñarles al detalle el HMS Dreadnought (revolucionario acorazado de la marina). Los bromistas se comunicaron en todo momento con una mezcla de suahili, latín y la reiteración de las palabras “Bunga, bunga” mientras Adrian Stephen actuaba como falso intérprete.

Tiempo después, al descubrirse la broma, la prensa ridiculizó el error de la Royal Navy. No hubo ninguna sanción disciplinaria, pero durante la visita del auténtico emperador de Abisinia se decidió prescindir de la marina de guerra. No obstante, para ese entonces, el “Bunga, bunga” ya había alcanzado imparables cotas de popularidad.

La broma del Dreadnought

Vídeo

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Desde la independencia del Raj Británico en 1947, las cosas entre India y Pakistán están un poco tensas. Y cuando decimos “tensas” queremos decir dos guerras (1965 y 1971) y casi un conflicto nuclear.

Eso explica el interés sobre Wagah: la única frontera por carretera entre los dos países. Un puesto militar donde todos los días, al atardecer, se lleva a cabo la ceremonia de cierre de fronteras que ven enlazada. La tensión entre ambas naciones comenzó a escenificarse por sus fuerzas militares hasta llegar al punto en que se ve arriba: un acto formal agresivo y de ademanes hiper exagerados que, visto desde fuera, parece más cómico que otra cosa.
A día de hoy la ceremonia se ha convertido en una mezcla de atracción turística y enaltecimiento patriótico.

-Agradecemos a Quitus el aporte de la ceremonia de Wagah.

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Un hombre chino espera su turno en el hospital con un cuchillo clavado en la cabeza

Las redes sociales han supuesto el triunfo de los dramitas cotidianos. Esto es así. En tal contexto nos parece digno de alabar el cuajo y temple de este ciudadano chino que, manteniendo la calma en todo momento, esperó tranquilamente su turno con un cuchillo clavado hasta el cerebro.

Si bien no explicó CÓMO pudo ocurrir tal cosa (“Estaba jugando a una tontería con un amigo y de repente tenía un cuchillo clavado en la cabeza. Es una bobada que puede pasarle a cualquiera”) sí tuvo que demostrar que no era broma. Tras una operación de 3 horas, el cuchillo fue retirado sin causar ningún daño cerebral.

Las imágenes son sorprendentemente SFW.

Jilin, China, 29 de octubre de 2013.

Un hombre chino espera su turno en el hospital con un cuchillo clavado en la cabeza

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Partamos de que parte de o todo lo que viene a continuación podría ser mentira. Al fin y al cabo, nuestro modelo de comportamiento de hoy, Elmyr de Hory, se distinguió como falsificador y estafador, además de como pintor. Lo que se sabe de su vida viene principalmente de lo que le contó a otro mentiroso, Clifford Irvings.
Y es, esencialmente, esto: nació en Hungría, hijo de aristócratas, embajadores o gente normal. Se hizo amigo de un espía británico, lo que lo llevó a la cárcel en Transilvania. Salió tras ganarse a un oficial pintando su retrato. Al año, otra vez: por homosexual y judío (era calvinista). Tras ser apaleado, lo llevaron a un hospital de presos en Berlín. Escapó. Volvió a Hungría, cogió el poco dinero que pudo (sus padres habían sido asesinados y sus propiedades confiscadas) y sobornó a guardias de fronteras hasta llegar a Francia.

(Pausa para aliento, que aquí ni siquiera había empezado su carrera como pintor/falsificador).

En París intentó vivir de la pintura, y lo consiguió, pero copiando cuadros famosos. Vendió varios “Picassos” a galerías. Se asoció con un marchante de arte que le estafó. Se fue a Estados Unidos, siguió con lo suyo. Nueva York, Modigiliani, Matisse, Los Ángeles, Miami, Renoir, Ibiza… todo fue más o menos bien hasta 1964, cuando empezó la persecución judicial de su socio, Fernand Legros. De Hory tuvo que huir de la justicia, hasta que se cansó y volvió a su casa de Ibiza, donde fue detenido y condenado por un tribunal español a dos meses de cárcel por -sorpresa- homosexual.

Murió algunos años después, cuando iba a ser extraditado a Francia, por sobredosis voluntaria de pastillas para dormir.

Aprendamos de Elmyr de Hory: varias veces encarcelado injustamente, nunca por su notoria e inofensiva actividad delictiva. Y, lo que hace que su nombre merezca figurar en esta galería de modelos, a día de hoy sus falsificaciones se venden a precios completamente fuera de toda medida.

Mundo Extraño vuelve dentro de dos semanas.