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Probablemente alguno de nuestros lectores conozca el (supuesto) fenómeno de las fake geek girls (muchos enlaces, el segundo es una maravilla). Chicas que fingen ser aficionadas a los cómics, videojuegos o puzzles de dos millones de piezas para atraer la atención de los varones que comparten esas aficiones, deseosas de ser fecundadas por el campeón del Trofeo Educa de Puzzles Renacentistas. Suena probable.

Para los que no lo conocieran, ahí lo tienen. Mundo Extraño se enorgullece de abrirles ventanas a las más oscuras fantasías de nuestro tiempo.

Un momento. ¿De nuestro tiempo? No del todo.

Una de las acusaciones que sufrió el personaje ilustre de hoy, Mary Edwards Walker, nacida en un pueblo de Nueva York en 1832, fue, precisamente, la de vestirse de hombre para llamar la atención de los varones. En este caso se trataría de una fake medical girl, suponemos, ya que se distinguió como cirujana en la Guerra Civil americana, hasta el punto de recibir una Medalla de Honor del Congreso (es la única mujer que tiene una, aunque entre 1917 y 1977 se la quitaron, por haber sido civil durante la guerra. Se negó a devolverla y empezó a llevarla puesta todo el rato. Por joder, esencialmente).

Durante la guerra empezó a vestir ropa de cirujano varón, ya que consideraba incómodo y antihigiénico el atuendo femenino. Esto llevó, además de a las acusaciones antes mencionadas, a que la detuvieran varias veces por hacerse pasar por hombre, pese a que ella, casada con otro médico, no tenía otro propósito que estar cómoda. Estas molestias solo la distrajeron de su verdadera vocación: cruzar las líneas de frente para tratar a civiles y ser detenida como espía. De acuerdo, solo ocurrió una vez. Lo de que la capturaran, no lo de cruzar el frente.

Tras la guerra se convirtió en una de las figuras del incipiente movimiento feminista en Estados Unidos, primero como sufragista y más adelante como defensora de la prohibición de consumir alcohol. Poco a poco sus posiciones fueron pasando a ser minoritarias, y Mary quedó relegada al ostracismo dentro del movimiento feminista, en parte por su insistencia en vestir ropa de hombre, sombrero de copa incluido, lo que contrastaba con el estilo imperante. En algún momento, el atuendo dejó de ser algo funcional y se convirtió en parte de la persona.

Mary Edwards Walker murió en 1919 sin haber devuelto la medalla. Está enterrada en Oswego, su pueblo natal, en un traje negro.

Mundo Extraño vuelve el lunes que viene.

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