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Muerte por partida de cartas

Tenemos que reconocer que hay gran parte de esta historia que no entendemos en absoluto. Toda, más o menos. Bueno, la de que murió un señor, sí. La de que su esposa sostenía la pistola que se disparó, también. El resto, malamente.

No entraremos, pues, en detalles, pero lo importante es que la señora Bennett mató de dos tiros a su marido después de que este le pegara y amenazara con irse de casa (nótese que solo establecemos la secuencia temporal, no hablamos de causalidad). El motivo de esta agresión (que no era nueva, pues parece ser que él tenía bastante costumbre de golpearla) fue que ella lo insultó por hacerle perder una partida de bridge con los vecinos. Su jugada -que no entendemos en absoluto- fue la peor de las posibles, lo que le hizo acreedor de serios insultos. Eso llevó a que las bofetadas y, según los testigos, a los disparos.

Y decimos según los testigos porque la presunta homicida fue declarada inocente. Aparentemente, tras la pelea la señora Bennett entró en la habitación donde su marido se había ido a hablar con el vecino, empuñando una pistola. El marido huyó al baño, y ella disparó dos veces a través de la puerta. Él huyó, e intentó salir de la casa, pero ella le alcanzó y otros dos disparos acabaron con su vida.

El juez dio por buena la versión de la acusada, en la que ella le llevaba la pistola porque él se iba de viaje, no para siempre, y al tropezarse y caer la pistola se disparó dos veces, con funestas consecuencias. Y mira, si el juez decidió que los agujeros de bala en la puerta del baño no contaban, quienes somos nosotros para llevarle la contraria.

La señora Bennett cobró el seguro de vida de su marido y siguió jugando al bridge muchos años más.

El ludópata de Illuminatus nos puso sobre la pista de esta historia.

Muerte por partida de cartas

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