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Entre los efectos perniciosos que tuvo el ascenso del partido nazi en Alemania en la década de los treinta, uno de los más irrelevantes, pero sin duda molestos, fue el declive en las ventas de productos de artesanía americana.

Los nativos (navajos y hopi, entre otros), vieron cómo los turistas dejaban de comprar sus cestas y murales, ya que el símbolo que los adornaba, que llevaba siendo utilizado durante décadas, tenía nuevas connotaciones. Sin embargo, no fue hasta que los Estados Unidos declararon la guerra a Alemania -y les costó bastante: hasta 1942 las autovías de Arizona tenían estos indicadores– que varias tribus decidieron firmar un documento en el que declaraban el fin del uso de la esvástica en sus obras de arte.

No deja de tener su gracia un episodio tangencialmente relacionado con este: tras los problemas que los mensajes transmitidos en lenguas americanas provocaron al ejército alemán en la Primera Guerra Mundial, los nazis mandaron en los años treinta una expedición de falsos antropólogos a Estados Unidos. Su intención era utilizar los puntos comunes que fuera posible (la esvástica, esencialmente) para atraer a algunos indios a sus filas, de forma que pudieran descodificar los mensajes del ejército americano en caso de guerra. Pese al ofrecimiento de declararlos “raza aria” -debían de tener miles de carnets de ario en algún oscuro cuarto de Berlín, para ser utilizados en cuanto fuera necesario-, los americanos rechazaron la oferta, ya que eran conscientes de no tenían muchas papeletas de salir bien parados en el futuro mundo nazi.

Al final, la relación más estrecha que se estableció entre ambos colectivos estuvo mediada por los fusiles, ya que la mayoría de las naciones nativas declararon la guerra a Alemania -de forma independiente al gobierno de Estados Unidos, aunque para luchar tuvieron que alistarse en el ejército americano- y varios miles de nativos combatieron en todos los frentes del conflicto.

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Una bomba de la Guerra Civil ha estado colgando de un pino durante 75 años

Rica es la ecología española y variados son los frutos de sus árboles, desde luego; y emocionante la vida del que recoge piñas secas para leña en Aragón.

Nos entristece, en cualquier caso, el enfoque que se da a esta noticia: se hace hincapié en la gran cantidad de explosivos retirados este año por la Guardia Civil. Se les felicita, se les reconoce su labor. Se intente asustar a la población con el “poder mortífero” de estas bombas. Se dan cifras: 110 explosivos en Aragón, solamente. Restos del frente de Teruel, indicadores de gente que al menos en ese momento no murió. Igual cinco minutos después sí, pero no se puede tener todo.

Creemos, obviamente, que retirar los explosivos diseminados por el campo, es un error. Y más en un lugar deshabitado y prácticamente ficticio como Teruel. Los escasos alicientes que pudiera tener una visita al campo turolense -el convertir una escapada de fin de semana en una tremenda ruleta rusa familar- desaparecen y solo quedan un pinar, una charca y unos peñascos, sin más interés que el puramente paisajístico.

Sin hablar del paternalismo que supone, por parte de la Autoridad Competente, este administrar los más ínfimos detalles de la vida del ciudadano. Este decirnos “las bombas son malas y las tenemos que quitar”. Este protegernos de nosotros mismos contra nuestra voluntad. ¡Si el ciudadano excursionista camela jugar con obuses, que camele!

Aragón, 11 de julio de 2014.

Una bomba de la Guerra Civil ha estado colgando de un pino durante 75 años

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Fallecen Álvaro Bultó y mucha más gente practicando salto base

Woody Allen dijo que la Comedia es igual a la Tragedia más el Tiempo. No obstante, un estudio detallado de la realidad nos ha llevado a concluir la existencia una excepción a la fórmula: una ecuación que permite calcular la comedia sin tener en cuenta la variable del tiempo.

La base teórica sería que —bajo determinadas circunstancias— la repetición exacta y continua de una misma tragedia en base a la causalidad, también puede generar comedia con independencia del tiempo transcurrido. Todavía estamos dándole vueltas al cálculo exacto de iteraciones necesarias, pero sospechamos que son por encima de tres y no más de cinco.

Supuesto Observado #1

El 23 de Agosto de 2013 Álvaro Bultó muere al intentar volar tirándose de los Alpes vestido de ardilla. Un año más tarde, en junio de 2014, Darío Barrio muere saltando desde la sierra de Jaén en un homenaje a Álvaro Bultó (como homenaje el salto, no la muerte). Ante la trágica noticia, seis días más tarde Patrick Guisasola y Brian Shanon resultan heridos al saltar de un edificio como homenaje a Darío Barrio.

Llegados este punto ya no sabemos si preferimos que sigan saltando (y nos ayuden a completar el estudio) o mejor pedir que POR FAVOR detengan los homenajes.

Junio de 2014.

Fallecen Álvaro Bultó y mucha más gente practicando salto base

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Todo lo que tienen que saber sobre el personaje de esta semana está contenido en la imagen que encabeza el texto: Un señor, una calva, un flemón y un palito rojo atravesándole la cabeza.

Obviamente no es algo tan simple como eso. El palito rojo representa el haz de protones que atravesó la cabeza de Anatoli Bugorski; la calva es, en efecto, una calva; y el flemón es una inflamación parte de las consecuencias de recibir un chorrazo de partículas subatómicas en la cara.

Pero no se vayan a creer; si esto fuese la foto del cadáver de alguien que ha recibido 70 GeV en la jeta, no lo estaríamos contando. Al fin y  al cabo muertos en nombre de la ciencia hay muchos y la mayoría son más pintorescos.

Lo que hace especial a aquel doctorando ruso, es que sigue vivo treinta y seis años después de su accidente, en 1978. Lo cual convierte al señor Bugorski en el único ser humano que ha metido la cabeza en un acelerador de partículas encendido (y ha vivido para contarlo).

Fue una tontería, algún seguro no funcionó y -mientras limpiaba el cacharro- se puso en marcha. Pum, un rayo te atraviesa la cabeza, ves “una luz más brillante que un millón de soles” y ya está. Se te empieza a hinchar la cara, se te caen la piel y el pelo, y te llevan a un hospital para estudiar cómo te mueres después de recibir cerca de 300.000 rads (teniendo en cuenta que la dosis letal se calcula en unos 1000).

Pero no te mueres.

Y eso, aun sabiendo que los rusos son gente especial, es un poco excesivo. Es verdad que le quedaron algunas secuelas (ataques epilépticos, menos resistencia a la fatiga, media cara paralizada…), pero Anatoli terminó su tesis y siguió trabajando hasta que le concedieron la invalidez en 1996. Entre tanto seguía yendo al hospital; todo ello con la máxima discrección, ya que en plena Guerra Fría el accidente fue clasificado como secreto por las autoridades rusas.

A día de hoy vive en Protvino -donde tuvo lugar el accidente- con media cara congelada en el aspecto que tenía hace treinta y seis años.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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Proclaman ante notario al nuevo monarca de Rapa Nui

La calma, el orden, el respeto a las formas. Este tipo de cosas nos parecen fundamentales en la sociedad moderna. Demuestran el conjunto de dotes conocidas como SABER ESTAR.

Por esto consideramos un ejemplo civilizatorio que Valentino Riroroko Tuki haya dado un paso al frente y se presentase ante notario para declararse rey.

Las 36 familias ancestrales de la etnia rapanui le habían negado el puesto al heredero (por ser demasiado mayor), así que la plaza estaba más o menos vacante. El señor Riroroko Tuki es nieto del último rey rapanui asesinado en 1898, a las familias les pareció bien y la notaria chilena tampoco se complicó la vida. Normal, por otra parte, porque la monarquía de Isla de Pascua es un jardín importante.

Lo primero que hizo el monarca, a los tres días del nombramiento, fue contratar un abogado y demandar a Chile para exigir la independencia.

El éxito de la demanda es de sobra conocido, como recordarán por la Independencia de Pascua ocurrida em…. nunca.

Y ale, ya está.

Abandonen el lugar sin armar jaleo. Sin sonreír.

Isla de Pascua, julio de 2011.

El Tiu Chema nos lo envía desde su refugio en el Pacífico.

Proclaman ante notario al nuevo monarca de Rapa Nui

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Siria da la noticia del atentado de Sarajevo con un siglo de retraso

No sabemos muy bien cómo tomarnos esto. La televisión estatal Siria emitió como “noticia urgente” la muerte del Archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austrohúngaro.

Hechos de hace un siglo.
Un poco como TVE pero con cien años de diferencia en lugar de cincuenta.

Tal vez por despiste, las prisas o un más que probable becario expiatorio, pero lo cierto es que los telediarios históricos son bastante más interesantes que los de ahora. Por si acaso nosotros seguiremos pendientes a ver si el 28 de julio anuncian la declaración de guerra a Serbia.

Siria, 28 de junio de 2014.

Siria da la noticia del atentado de Sarajevo con un siglo de retraso

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La ‘droga caníbal’ aparece en Ibiza

Las sales de baño llegan a España aunque sin incidentes caníbales relacionados (más sobre el tema en nuestro Especial).
El hecho en sí es puramente anecdótico, pero -en caso de no ser un hoax- nos estaría abriendo la puerta a la posibilidad de un ataque antropofágico en Ibiza. Con todo el componente celtibérico que ello implica.

Sea como sea, recuerden que Mundo Extraño se lo contó primero.

La ‘droga caníbal’ aparece en Ibiza

Semana de Puertas Abiertas – V

Esta semana hemos tenido un poco de todo: reyes, supervivientes, no supervivientes, niñas que no se van de vacaciones por culpa de un comité, niñas asesinas. Para terminar con los fastos del hemianiversario, Ramón Carrero (véase) nos trae a un señor que jugó con la muerte mucho rato, hasta que se aburrió. Por el avance de la ciencia, decía. Pasen a ver.

El profesor que se ahorcó doce veces en nombre de la Ciencia

La Medicina cuenta con una larga tradición de investigadores que por falta de voluntarios o por razones éticas deciden experimentar consigo mismos. Esta práctica, en ocasiones heroica, puede parecer ligeramente loca o suicida, pero el avance de la Ciencia, iluminar un pedacito del inmenso mar de la superstición y la ignorancia, justifica todo experimento temerario. Eso fue lo que intentó nuestro siguiente personaje.

En los primeros años del siglo XX, el profesor del Instituto de Medicina Legal de Bucarest, Nicolae Minovici (1868-1941) emprendió un exhaustivo estudio de la muerte por ahorcamiento. Su trabajo vería la luz en 1905 en un volumen de casi 300 páginas titulado Étude sur la pendaison. En su libro, Minovici analiza unos 200 casos de muerte por ahorcamiento, clasificándolos según criterios tan extravagantes como la circunferencia del lazo o las reacciones de los ahorcados. Pero no se quedó ahí. Inspirado por sus macabras investigaciones, el señor Minovici decidió averiguar de primera mano qué se sentiría al morir de esta manera.

El profesor abordó la tarea construyendo su propio dispositivo de auto-afixia: un nudo de ahorcado (con dinamómetro incorporado) atado a una cuerda que pasaba por una polea sujeta al techo. Minovici se acostó en un catre, puso su cabeza a través de la soga, y tiró con firmeza del otro extremo de la cuerda. El lazo se apretó, su rostro se tornó morado, la vista empezó a volverse borrosa y oyó un silbido. Duró solo seis segundos antes de que empezara a perder la consciencia, lo que le obligó a detenerse.

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Primer experimento

Avergonzado por estos primeros resultados y decidido a perfeccionar el valor forense de sus investigaciones (pocos se ahorcan tumbados), en la siguiente fase de su estudio Minovici se valió de varios ayudantes. Puso el nudo corredizo alrededor de su cuello, y sus asistentes tiraron del otro extremo de la cuerda con todas sus fuerzas, lo que levantó varios metros del suelo al valiente profesor. Inmediatamente sus ojos se cerraron y se obstruyeron sus vías respiratorias. Hizo señas frenéticamente para que lo bajaran.

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Segundo experimento

A pesar de que repitió el experimento una docena de veces, Minovici reconoce avergonzado en su libro que no pudo aguantar suspendido en el aire más que unos pocos segundos debido al dolor extremo. En el último de sus intentos, Minovici sufrió varias lesiones en el cuello que le impidieron tragar durante meses.

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Lesiones

Tras dar a conocer al mundo sus investigaciones sobre la asfixia, Minovici se dedicó a menesteres menos masoquistas. Al año siguiente de publicar su libro, Minovici pagó con dinero de su propio bolsillo el primer servicio de ambulancias de la capital rumana y varias décadas más tarde, un hospital. Apasionado por el folclore de su patria, fundó en su domicilio un museo de arte popular rumano que aún sigue abierto y publicó un libro sobre la entonces reciente moda de los tatuajes.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.