Si te sumba el oido te escuchan con laser la NASA

Saben bien nuestros lectores que en Mundo Extraño prima la objetividad y el distanciamiento por encima de cualquier consideración. Siempre que encontramos algún hecho que nos parece reseñable, lo primero que hacemos es pensar si se trata un hallazgo de interés general o por el contrario estamos dejando que nuestras filias personales nublen nuestro juicio. Justo es decir, eso sí, que nuestras filias suelen coincidir con el interés general. Certeros que somos.

Sin embargo, y aprovechando la informalidad que caracteriza estas fechas, vamos (voy) a romper estas reglas autoimpuestas. Les traigo una historia que, si bien sería del máximo interés incluso relatada por uno de los robots de los Archivos, tiene una especial significación para mí.

No soy capaz de concretar cuándo ni dónde tuve mi primer atisbo de este misterio, pero probablemente fuera en Badajoz, mi ciudad natal, alrededor de los nueve años. Poco antes del año 2000, en cualquier caso. En una pared cerca de casa de mi abuelo había una pintada hecha con spray, que decía algo así como “SI TE SUMBA EL OIDO TE ESCUCHAN CON LASER LA NASA”. No lo entendí muy bien. Sabía qué era la NASA -fui un niño repelente, aunque mi obsesión particular eran más los dinosaurios y los romanos que el espacio-, pero no entendía nada. Era pequeño e inocente.

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A lo largo de los siguientes años, sin embargo, encontré esa pintada en un par de sitios más de Badajoz, además de, durante alguna de las vacaciones familiares en Chiclana de la Frontera, Cádiz, en tapias de El Ronquillo, Monesterio, Zafra o algún otro de los pueblo atravesado por la Vía de la Plata. Incluso en la propia Chiclana, a 350 kilómetros de Badajoz, había varias pintadas. Las palabras variaban ligeramente en ocasiones -a veces, como en el muro que mostramos más abajo, la advertencia tomaba un cariz aún más siniestro-, pero el trazo, si bien no tenía nada especialmente llamativo, parecía ser el mismo. La ortografía de SUMBA tampoco variaba. 

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Al cabo de años de verlos, y habiendo entendido algo sobre conspiraciones, reptilianos y el poder del láser, conseguí comprender la intención delatora del grafitero. No me quedaba muy claro, en cualquier caso, si “LA NASA”, que aparecía casi siempre en una línea aparte, era el firmante o el escuchante. Parecía lógico pensar que se trataba de lo segundo, claro: qué mejor tapadera para espiarnos que la benéfica agencia espacial. Sin embargo, la posibilidad de que se tratara de un agente de la propia NASA el que firmaba los avisos, que la agencia nos estuviera advirtiendo de esta rudimentaria manera de ALGO, parecía mucho más atractiva. Fuera quien fuese, el autor tenía una vida que seguía el mismo eje espacial que la mía, y eso hizo que no perdiera nunca el interés, aunque tampoco me dedicara a investigar activamente de qué se trataba.

Todo cambió hace un par de años. Hacía tiempo que las antiguas pintadas habían sido tapadas en casi todas partes. La Vía de la Plata ya no atraviesa esos pueblos, por lo que no he tenido motivo para volver a ellos. En Chiclana había una nueva e interesante pintada en una rotonda, sí, (“TE QUIEREN TUS SIETE HIJOS PEPI”), pero sin relación con la NASA. Y aparecieron más rótulos. Dos, en el centro de Chiclana: “EL JUICIO A LA NASA CUANDO”.

El juicio a la NASA.

Había un juicio contra la NASA. Esta revelación me llevó a hacer un par de búsquedas en Internet y a preguntar a amigos chiclaneros. Una de las búsquedas llevaba a esta entrada, con importantes datos sobre la expansión de las pintadas. También con alguna mención en la prensa a su labor, aunque sospechamos que el redactor no entendió nada.

El resto de la historia, me temo, no está contrastado, y dependemos del no siempre fiable boca a oreja -si bien es cierto que hay testigos oculares de la realización de al menos una de las pintadas en los juzgados de Chiclana de la Frontera. Es lo que sigue: el autor de las pintadas, el anónimo luchador por la privacidad de los ciudadanos del mundo, el vengador de la nacional 630, es un chiclanero, conocido en el pueblo por su inquebrantable compromiso con la verdad1. Este ciudadano interpuso, en efecto, una demanda contra la NASA en un juzgado local -de ahí las pintadas reclamando la resolución del juicio, y las protestas por su archivo. Dicho viajante de la verdad y la denuncia vive en la localidad gaditana, en una vivienda enteramente forrada de papel de aluminio2, para protegerse de las escuchas espaciales. Encontrar y entrevistar a esta persona –que cuenta con el apoyo de una red de ciudadanos concienciados– se ha convertido, como es obvio, en la prioridad número uno de Mundo Extraño3. Entre tanto, les dejamos con una prueba gráfica recogida in situ escasas horas antes de la publicación de esta entrada por uno de nuestros reporteros.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene. 

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1 Esto puede no ser estrictamente cierto. Podría deberse todo a una enfermedad mental. De nuevo, no tenemos pruebas en uno u otro sentido.

2 Dudoso, pero ¿plausible? Nos lo quedamos.

3 Los últimos datos recogidos nos inclinan a descartar esta posibilidad. Por obvio que sea, queremos dejar claro que en ningún caso tenemos intención de hacer mofa del autor de las pintadas. Ni se nos ocurre.

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