Agujeros ciclópeos

No nos negarán que los agujeros tienen algo entre fascinante y aterrador. El cine de sustos japonés y la astrofísica nos apoyan en esa afirmación. Tal vez operan en nosotros un extraño influjo reflexivo, como un reconocimiento de nuestras propias carencias en esos huecos o alguna otra mandanga nihilista por el estilo.

El caso es que –sea por las razones que sea– pocas cosas acojonan más que un agujero en casa. Y reflexionando sobre esta cuestión en apariencia vana, nos hemos dado cuenta de que tenemos la casa llena de ellos.

Siberia: más del 70% del territorio ruso habitado por sólo el 28% de la población. Es decir, una Soria de 13 millones de kilómetros cuadrados. Lo cual demuestra nuevamente que Rusia juega en otra liga.

Entre los muchos atractivos que ofrece el vacío de la tundra siberiana, se encuentran unos misteriosos –y recientes– agujeros del tamaño de un edificio pequeño.

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El 16 de julio fue descubierto un agujero de unos 80 metros en la península oportunamente conocida como “Yamal” (El fin del mundo). Nadie tiene muy clara su naturaleza pero, ya con la mosca detrás de la oreja, los científicos decidieron preguntar por la zona, no fuera a ser que. Y efectivamente la cosa se puso seria cuando el día 29 unos pastores descubrieron otros dos agujeros gigantes

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Las noticias brindaron un siempre entretenido revival de conspiranoia (además de locas teorías sobre el origen: desde meteoritos hasta OVNIs); pero la realidad pinta bastante más prosaica y triste. Las altas temperaturas derivadas del cambio climático parecen haber fundido el permafrost, lo cual habría propiciado el derrumbe y la liberación del metano concentrado.

Cómo no, la mayor preocupación actual siguen siendo los recursos energéticos del subsuelo y no el hecho de que, tal vez, estemos convirtiendo la Tierra en un queso emmental de tamaño planetario. Todo ello sin contar con otras divertidas consecuencias de la desaparición del permafrost.

De naturaleza completamete distinta son los agujeros espontáneos que salen de vez en cuando en las noticias; siendo el más icónico, tal vez, el ocurrido mayo de 2010 en Guatemala.

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Este tipo de fenómeno (del cual hay MUCHOS ejemplos, aunque no todos por el mismo tipo de causa) ocurre por el desgaste de la caliza en la capa inferior de material rocoso. Tras eso la capa de subsuelo se hunde, dejando un espacio vacío cubierto únicamente por una fina capa de suelo en sentido estricto. Como ya habrán adivinado, esa fina capa de suelo es la que sostiene la morada de un sorprendido homo sapiens, que ve desaparecer su casa como quien destapa un fregadero.

Y ya que estamos, vamos a ponernos un poco presocráticos y añadir dos elementos más a la lista: agua y fuego.

El gran agujero azul de Belice es una fosa acuática de 300 metros de ancho y 123 de profundidad. Su origen está en antiquísimos cambios orográficos unidos a las consecuencias de la última glaciación (allá por hace 10.000 años)

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Después de saltar a la fama gracias al bueno de Jacques, el agujero de Belice se ha convertido en un destino estrella para los inifintos resorts turísticos de la zona. Un lugar en el que practicar el submarinismo y, tal vez, morir devorado por alguna de las múltiples especies autóctonas de tiburón.

Y ya para terminar, el auténtico agujero ON FIRE por obra y gracia de unos ingenieros petroquímicos soviéticos. Durante una prospección en 1971 en Turkmenistán, el suelo cedió abriendo una bolsa subterránea de metano. Ante el miedo de que el gas perjudicase a los habitantes de pueblos cercanos, el equipo decidió quemarlo confiando en que la reserva se consumiese en el plazo de dos dias.

40 y pico años después el panorama es el siguiente:

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El foso conocido como “La puerta del Infierno” se encuentra en la región de Darvaze (“La Puerta” en turcomano), razón por la cual el nombre se hizo prácticamente solo. Sus dimensiones son unos 70 metros de diámetro y 20 de profundidad y a día de hoy también es un punto turístico a pesar de su peligrosidad.

Como último dato de interés: en noviembre de 2013, el explorador canadiense George Kourounis se convirtió en la primera persona en pisar el fondo de la Puerta del Infierno. Este mismo año se estrenó el documental que narra su peripecia.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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