Especial animales V – Animales Ilustres

A los que dudaban -que los habría- de la posibilidad de encontrar un animal verdaderamente ilustre para cumplir los dos requisitos de esta entrada -a) animal; b) ilustre)- les recordamos que son dos condiciones que se cumplieron ya ampliamente con Sir Nils Olav II, el pingüino coronel.

Y, si lo hicimos una vez, ¿por qué no hacerlo ahora?

Multiplicado por cuatro.

——–

El caso es que esto es Internet y aquí a todo el mundo le gustan los gatos. Incluso a quienes no les gustan los gatos. Así que el inicio estaba claro.

Pero no sólo eso. Nos habíamos propuesto superar muy fuerte el listón y hablar sin más de felinos nos parecía de una insuficiencia bochornosa. Necesitábamos MÁS. Necesitábamos gatos y nazis y BATALLAS NAVALES y BUROCRACIA GIBRALTAREÑA.

Necesitábamos una historia como la de:

Unsinkable Sam

image

Eso sí, tampoco queríamos glorificar a nadie. Vaya la verdad por delante: en principio Sam se llamaba Oskar y era nazi (un poco como von Braun pero sin fabricar cohetes).

Empezó su carrera sirviendo en la Kriegsmarine, concretamente en el acorazado Bismarck. Aunque bien es verdad que su recorrido fue corto: el barco fue hundido ocho meses después de ponerlo en funcionamiento.

¿Y ya está?
Pues no. Entre los 118 supervivientes del hundimiento estaba el gato; que fue rescatado por la tripulación del destructor HMS Cossack (el cual había colaborado en el hundimiento del Bismarck).

Así que Sam encontró nuevo hogar en la nave británica… hasta que el barco fue hundido por un U-563 alemán en octubre de 1941. No obstante el gato consiguió sobrevivir evacuado por la tripulación, siendo rescatado esta vez por el destructor ligero HMS Legion.

Suponemos que para evitar el trasiego del campo de batalla, Sam fue trasladado al portaaviones Ark Royal (que, curiosamente, también había colaborado en el hundimiento del Bismarck).

A ver, la vida en un portaaviones es más tranqui. Es como un aereopuerto flotante y hay ajetreo, sí; pero te mantienes lejos, los cazas hacen el trabajo suicio y tal.

La putada es que los alemanes eran MUY buenos haciendo submarinos. Así que Sam vivió guay en el HMS Ark Royal… hasta que el barco fue hundido por un U-81.

Cuando el HMS Lightning encontró a los supervivientes en los restos de una lancha motora, Sam estaba con ellos.

Y en este punto alguien con poder de decisión (digamos alguien con muchas estrellas en el uniforme que ha sido debidamente informado de toda la historia mientras arqueaba levemente una ceja) decide que lo mejor para la historia bélica naval, es enviar al gato al gobernador de Gibraltar.

La última carambola vital de Sam fue terminar sus días en Belfast, alejado de la guerra. Aquí es donde más aguas hace la historia (no pun intended) ya que, al parecer, fue llevado allí por un pescador norirlandés.

Como curiosidad: el HMS Legion y el HMS Lighting también fueron hundidos en 1942 y 1943 respectivamete.

——–

Si nos ponemos a hablar de animales que son portadores de desgracias, tenemos que hacer una parada más que obligatoria en una desgracia animalizada. Una maldición que lleva medio siglo cobrándose la factura por esos bolsos de piel auténtica tan monos:

Gustave el Devorador

Los proverbiales cocodrilos del Nilo; esos lagartos de 500 kilos que se comen ñus en La 2 durante la sobremesa. Resulta que esos bichos son uno de los ejemplos de depredadores apex; es decir, un depredador que no tiene predadores propios (y en consecuencia parte la pana en su respectivo barrio).

Biólogos y fans de Alien (o Predator, ya puestos) podrían argumentar que el único y verdadero depredador apex es el ser humano. Y sería una discusión lícita… si no fuera por la existencia de Gustave el Devorador.

Gustave es un cocodrilo del Nilo. Concretamente uno de 6 metros de largo con varias cicatrices por el cuerpo que vive en Burundi.

La fama que le precede obedece a las 300 personas que se dice lleva devoradas en sus 60 años de vida. Desde finales de los 90, Gustave es estudiado por los herpetólogos; no tanto por su pequeño genocidio particular, sino por sus dimensiones y habilidad para cazar todo tipo de animales: desde peces pequeños (y ágiles) hasta hipopótamos.

En 2004 se grabó el documental “Capturing the killer croc” en el que se recogen los intentos de capturar a Gustave llevados a cabo por el herpetólogo Patrice Faye. Y ya adelantamos lo de “intentos” porque una incipiente guerra civil en Burundi hizo que el equipo científico abandonase la bomberada.

El último avistamiento de Gustave se produjo en 2008 por un equipo de National Geographic que, además, nos dejó una foto del colega:

image

——–

Por no cambiar demasiado rápidamente de tercio, introduciremos, tras Gustave, a Kesagake el Comedor de Hombres, que tiene nombre de carta Magic, pero fue uno oso real que, durante cinco días de diciembre de 1915 aterrorizó a la población de Sankebetsu, en Japón.

Al despertar de su hibernación, el buen oso se acercó al pueblo buscando comida. Fue espantado por un lugareño, que le disparó, y creyó que el asunto estaba arreglado.

Al día siguiente el oso volvió y entró en una casa en la que una mujer cuidaba al niño del vecino. Mató al niño y se llevó a la mujer al bosque. Una partida de vecinos, treinta hombres, encontró los restos un día después, e hizo huir al oso tras herirlo con un disparo.

Para la siguiente aparición del oso ya eran 80 personas las que le daban caza, pues cincuenta soldados de una guarnición cercana se habían unido. Otra herida de arma de fuego no impidió que Kesakage entrara en una casa y mutilara a todos los habitantes, eludiendo a los cazadores una vez más. Después de esto, la partida se disolvió, y solo algunos veteranos de la guerra ruso-japonesa se atrevieron a seguir con la caza.

Las autoridades decidieron que se necesitaba un profesional, y consiguieron convencer a Yamamoto Heikigachi, cazador de osos, de que dejara a un lado el alcoholismo en el que se había sumido tras una vida de cacerías y sirviera a su país una vez más.

Yamamoto mató a Kesakage, el comedor de hombres, de dos disparos. Siete personas habían muerto para entonces, y los aldeanos supervivientes abandonaron la región. Ōkawa Haruyoshi, que tenía siete años cuando los ataques ocurrieron, juró matar diez osos por cada aldeano muerto. Cuando se jubiló, con 62 años, había matado 102 plantígrados.

Pero ninguno era Kesakage.

——–

Y, tras estas dos bestias, una de las cuales, hasta donde sabemos, podría ser inmortal*, cerramos este especial con una criatura lamentable, un milagro de la supervivencia y el dolor, y una víctima del amor de los humanos por el parné. Mike, el pollo sin cabeza.

Mike no devoró a nadie. De hecho, su historia comienza una noche de invierno, cuando Lloyd Olsen, agricultor de Colorado, le corta la cabeza para servirlo como cena.

Se la corta regular: Mike siguió siendo capaz de andar (regular) e incluso intentaba atusarse las plumas y grazanar (mal). Al poco se acostumbró a que le faltara algo encima de los hombros y fue incluso capaz de revolotear y posarse en los palos del gallinero.

Lloyd Olsen no tuvo corazón de rematar el trabajo, así que empezó a darle leche y agua con un gotero. Y Mike vivió. Vivió y fue expuesto con otros animales milagrosos, haciendo a su dueño bastante rico (las ganancias se calculan en 50000 dólares -de ahora- al mes durante un año y pico), y provocando que se decapitara a muchos otros pollos a ver qué pasaba.

No volvió a repetirse el ¿feliz? acontecimiento. Aparentemente, nadie decapitaba tan mal como el granjero Olsen.

Mike murió en 1945 al asfixiarse con un grano de maíz. La autopsia determinó que la fuente de su antinatural longevidad -y prolongada tortura, aunque los veterinarios dictaminaron que no había tenido problemas de salud a raíz de que le cortaran la cabeza- fue un coágulo que había impedido que se desangrase, junto con la conservación de gran parte del encéfalo.

image

*Podría, ¿no? Si todavía no está muerto, quién sabe. No tenemos ni idea de biología, la verdad.

——–

Con estos reseñables seres despedimos este especial. Esperamos haber contribuido a dar una visión amplia y rigurosa de lo que es el mundo animal. De hecho, nos atreveríamos a sugerir que desecharan todo conocimiento sobre animales que tuvieran hasta ahora, y se guíen en el futuro solamente por lo que han aprendido durante esta semana.

Para todo lo demás, Mundo Extraño vuelve a semana que viene.

Animales IV – Depredadores

De acuerdo, de acuerdo. Los animales pueden ser extraordinarios y terribles. Pero nosotros, los humanos, siempre los tratamos bien, sin aprovecharnos de nuestro superior intelecto y acceso a venenos y armas de diverso tipo para hacerles daño sin justificación.

¿Por qué me miran así?

Vale, en ocasiones hay que ponerse serio con los bichos. Si hay que elegir entre un leopardo y una campesina india, yo sé de parte de quién estoy. Siempre que no se trate de una boda. Ahí ya que se apañen. Y miren, no puedo echarle en cara a Hugh Glass que se cargara a esa osa gigante. Su trabajito le costó, y tampoco creo que estuviera para ponderar las implicaciones morales de su acción. Seguro que los meses que pasó con la caja torácica al aire le sirvieron para reflexionar.

¿Los cerdos vietnamitas de Benidorm? Bueno, eso estaba justificado, ¿no? Vale, regular. Pero les hicieron un favor. Que estaban viviendo en Benidorm, comiendo las sobras de los hoteles. Se merecían algo mejor. Igual no ser cazados por un francotirador, pero desde luego tampoco esa vida.

Sigo viendo miradas de escepticismo. Ah, el escrutinio del público, la permanente exigencia de calidad y veracidad. Vivimos para ustedes, hermosos.

Sí, el comportamiento de los humanos para con los animales es, en ocasiones, algo menos que ejemplar. Es verdad que alguno de los desmanes pueden atribuirse a la torpeza o la falta de atención más que a un auténtico ensañamiento, como en el caso de la jirafa que murió al golpear un viaducto con la cabeza mientras la transportaban en Sudáfrica, pero eso no exime de culpa a los humanos que decidieron que llevar dos jirafas en la caja de un camión era buena idea.

Pero hay casos que ni el supremacista humano más ferviente podría justificar. Ok, él sí. Al fin y al cabo, es el supremacista humano más ferviente. Pero poca gente más. Procedemos, con la intención de arrojar algo de luz sobre esta componente de la compleja dimensión entre humanos y animales, a citar algunos ejemplos de auténticas putadas perpetradas por nuestra especie.

La principal forma de interacción violenta del humano con el animal -si exceptuamos lo que viene siendo toda la parte de criarlos en condiciones que en general dejan bastante que desear, matarlos y comérnoslos– es la caza. Esta, si bien tener consecuencias adversas para el cazador, en particular si su inteligencia se asemeja a la de la presa, suele tener como principal resultado la muerte de animales.

Pero incluso aquí hay que hacer distinciones. Una cosa es organizar batidas de cazadores armados con arcos para evitar la superpoblación de cabras montesas en la sierra de Madrid, con las cómicas posibilidades que ello conlleva (estamos pensando caricaturescas imágenes de señores vestidos de verde oliva llegando al hospital con una flecha alojada en las nalgas), y otra muy diferente el exterminio sistemático de una especie en cuestión de décadas.

image

Hay varios motivos detrás de la extinción del bisonte americano por parte de los colonos blancos, y ninguno es limpio que digamos. En primer lugar, está lo evidente: las pieles y la grasa de bisonte se vendían muy bien, tanto en las Grandes Llanuras como en la costa este. Y, con sesenta millones de animales correteando por las praderas, es razonable pensar que los tramperos, colonos y hombres de la frontera en general vieran aquello como montones de dinero moviéndose de un lado a otro. Y se dieran cuenta de que el paso intermedio era transformarlos en montones de cadáveres que despellejar y vender. Por si esto fuera poco, hay bastantes pruebas de que, durante la guerra entre el recientemente ejército de los Estados Unidos y las naciones indias, la destrucción sistemática de manadas de bisontes y otros animales, fundamentales para la supervivencia de las tribus nativas, se convirtió en una táctica ampliamente utilizada. Crueldad contra los animales como instrumento para hacer daño a otros humanos, el pack completo.
 

Aunque no podemos afirmar que las extinciones provocadas por humanos no se den ya -más bien al revés-, queremos centrarnos en un par de episodios contemporáneos que, aparte de mostrarnos dos formas completamente diferentes de hacer daño a los animales, ilustran aspectos de la humanidad que son, en el mejor de los casos, difíciles de justificar.

Nuestro siguiente ejemplo de agresión humana a los animales es complicado y largo de explicar, pero uno de sus protagonistas lo cuenta con mucho detalle en este artículo. Es bastante sorprendente, y recomendamos la lectura completa, pero se resume en la compra en Guatemala de un par de docenas de tortugas recién nacidas en la costa Pacífica y su traslado al Caribe, un viaje de ochocientos kilómetros, para participar -involuntariamente- en un videoclip de Amaral. Insistimos en que la lectura de la cadena de circunstancias que acabó con Matilda, la más despierta de las tortugas, nadando frente a un sapo que había sido previamente golpeado en la cabeza con una zapatilla para que no se moviera es prácticamente imprescindible.

Terminaremos con uno de esos temas que siempre están ahí cuando se habla de la España profunda, aunque pocos se atrevan a mencionarlos en voz alta, ya se a por corrección política o porque saben que, de haber estado ahí, no se habrían comportado de forma diferente. Hablemos del amor interespecies, en particular el que une en indisoluble vínculo al humano y el ganado. Y centrémonos en unos individuos que decidieron robar treinta ovejas a un pastor de Girona. No nos resulta inconcebible: a unos sesenta euros el animal, es un pico importante el que te llevas, aunque tengas que repartir. Las vendes, las crías, lo que te parezca. Tú sabrás. No, no, no lo cuentes. Tú sabrás, en serio. No… No les bastó con el robo: decidieron violar a uno de los animales, grabarlo en vídeo y mandarle el archivo al legítimo dueño de la criatura. Renunciamos a intentar entenderlo. De hecho, estamos haciendo un esfuerzo consciente por no comprenderlo. E intentar olvidar que hay gente así. Pero no podemos.

Cuiden su ganado, por favor. Por ellos, por ustedes.

Especial Animales III – El hombre y la tierra

En la tercera entrega de nuestro Especial queríamos reflexionar sobre nuestra relación con el reino animal. Ese vínculo por la cual los sármatas cazaban con halcones y 26 siglos después nosotros le compramos al perro chubasqueros de oferta en el Primark.

Por eso hemos elegido este título para el día de hoy. Porque nada simboliza mejor ese vínculo que un señor de Burgos liderando una manada de lobos.

Y, siendo sinceros, creemos que el más fiel continuador de ese legado sólo puede ser uno:

image

Porque ser un ex KGB, presidir el país más pasado de vueltas del planeta y ocupar Crimea NO era suficiente. Además tenía que ser un flipado de los animales; un flipado DELUXE. Y claro, con eso nos gana y caemos a sus pies (con eso y con lo de Crimea, para qué vamos a engañarnos)

Entre los momentazos del Prezidyent destacamos: guiar la migración de grullas desde un ala delta; evacuar a un oso polar (y prohibir su caza en Rusia); devolver a un leopardo a la naturaleza; sacar muestras de una ballena para su estudio y supervisar/liberar un tigre siberiano (que, por cierto, luego se perdió en China y Putin quiere de vuelta).

De cosas más llanas también hay surtido: es capaz de fundir los corazones más duros con altas dosis de riquiñez y, además, rinde homenaje a uno de nuestros más reverenciados Personajes Ilustres.

Vamos, que parece un tío bastante majo.

————–

Sin embargo esa filosofía de coexistencia amistosa que tan correctamente captó el bueno de Vladimir, no siempre ha sido bien entendida.

Por ejemplo en la India, cuando el pasado septiembre Mangli Munda (de 18 años) se casó con un perro para evitar la mala suerte. Por lo visto en la aldea la tradición es desposar a las niñas con perros antes de contraer matrimonio con hombres. Y ojo que no es el único caso de matrimonios pintorescos; siguiendo las reglas de la aplastante lógica, si mantienes relaciones sexuales tienes que casarte. Aunque haya sido con una cabra en Sudán.

Lo cual en última instancia nos lleva a preguntarnos por qué existe en Wikipedia una lista de matrimonios con animales. Ah, Internet…

No obstante lo anterior -y a pesar de que aquí sabemos lo duro que es criarse en la España profunda- queremos pedirles por favor que respeten a los animales.

————–

Y hablando de criarse en lugar recónditos de la geografía…

Un predicador muere mientras demuestra los poderes de Dios con una serpiente

Minipunto para la razón y la ironía.

Pero vayamos por partes. En el sur de EEUU hay dos cosas que lo PETAN (tres si contamos el sexo entre primos): Dios y el Mountain Dew. Pero no el Dios que tenemos por aquí, que es bueno y quiere a todo el mundo (excepto a los rojos y los maricones, que a esos no).

No. El Dios del sur de EEUU es pentecostal. Y eso significa que el reino de los cielos va a llegar, pero cuando lo haga nos vamos a cagar por la pata abajo porque somos unos pecadores. Lo cual trae dos consecuencias inmediatas: primera, que esa gente hace una música de puta madre. Segunda, que tienen que poner a prueba constamente si son dignos o no de Jesús. Y ahí cobran sentido los snake handlers.

Por eso algunas pequeñas congregaciones siguen practicando los rituales de serpientes venenosas (a pesar de estar prohibidos), como forma de demostrar los poderes de Dios.

Si nos preguntan, tampoco creemos que sea forma acertada de entenderse con animales letales.

————–

Por triste que resulte, ese vínculo de hermandad entre especies -de trabajar codo con codo con nuestros colegas animales- lo tenemos en la guerra.

Y no estamos hablando de Nazis desplegando un ejército de mosquitos contra los Aliados (está claro que la mad science siempre aporta; pero en este caso no deja de ser un uso instrumental de esos malditos bichos). Hablamos de HEROÍSMO y CAMARADERÍA.

Por ejemplo de los perros de la Cruz Roja, que servían junto a los servicios médicos (de la Primera Guerra Mundial) recorriendo el campo de batalla buscando heridos:

image

(Nótese la máscara de gas perruna)

O los perros paracaidistas -entrenados en la detección de minas- que saltaron durante el desembarco de Normandía:

image

O (por aquello del más difícil todavía) los camellos bactrianos, que no sólo fueron usados por los soviéticos como transporte de provisiones sino que además nos dejan una historia pintoresca:

image

El de la foto es Kuznechik, el camello de la 308º Divisón de Fusileros del ejército rojo. Participó en la batallas de Stalingrado, la liberación de Orel, la Operación Bagration, la reconquista de Bielorrusia, la campaña de Prusia del Este y finalmente la toma de Berlín.

Efectivamente. Los rusos asaltaron Berlín con un camello.

————–

Relacionado con lo anterior, queremos destacar lo ocurrido el 1 de noviembre de 2012, cuando se hizo el curioso descubrimiento de un vestigio de esa época:

Encontrado el esqueleto de una paloma mensajera de la IIGM cargando todavía con un mensaje cifrado. Estás limpiando la chimenea y encuentras el cadáver de un héroe de guerra, cosas de la vida.

El asunto es que el mensaje es todo un misterio; así que desde entonces hay un tira y afloja entre quienes afirman haberlo descifrado y quienes opinan que es imposible hacerlo sin los libros de códigos originales.

————–

Y vamos a terminar honrando esa relación con los animalillos hablando del reconocimiento. Porque es de bien nacidos ser agradecidos:

La Medalla Dickin

La medalla es el máximo reconocimiento por servicios concedido en el Reino Unido a los animales. Se concede a todos aquellos que muestran “indiscutible nobleza o devoción al deber en sus servicios al Imperio Británico”.

Se la considera el equivalente animal de la Cruz Victoria y los condecorados son enterrados con honores militares (estando algunos de ellos en el cementerio animal de Ilford).

Uno de los primeros condecorados fue Winkie, una paloma mensajera que sobrevivó al Mar del Norte, entregando un mensaje que permitió rescatar a la tripulación de avión derribado en 1942.

Especial Animales III – El hombre y la tierra

En la tercera entrega de nuestro Especial queríamos reflexionar sobre nuestra relación con el reino animal. Ese vínculo por la cual los sármatas cazaban con halcones y 26 siglos después nosotros le compramos al perro chubasqueros de oferta en el Primark.

Por eso hemos elegido este título para el día de hoy. Porque nada simboliza mejor ese vínculo que un señor de Burgos liderando una manada de lobos.

Y, siendo sinceros, creemos que el más fiel continuador de ese legado sólo puede ser uno:

image

Porque ser un ex KGB, presidir el país más pasado de vueltas del planeta y ocupar Crimea NO era suficiente. Además tenía que ser un flipado de los animales; un flipado DELUXE. Y claro, con eso nos gana y caemos a sus pies (con eso y con lo de Crimea, para qué vamos a engañarnos)

Entre los momentazos del Prezidyent destacamos: guiar la migración de grullas desde un ala delta; evacuar a un oso polar (y prohibir su caza en Rusia); devolver a un leopardo a la naturaleza; sacar muestras de una ballena para su estudio y supervisar/liberar un tigre siberiano (que, por cierto, luego se perdió en China y Putin quiere de vuelta).

De cosas más llanas también hay surtido: es capaz de fundir los corazones más duros con altas dosis de riquiñez y, además, rinde homenaje a uno de nuestros más reverenciados Personajes Ilustres.

Vamos, que parece un tío bastante majo.

————–

Sin embargo esa filosofía de coexistencia amistosa que tan correctamente captó el bueno de Vladimir, no siempre ha sido bien entendida.

Por ejemplo en la India, cuando el pasado septiembre Mangli Munda (de 18 años) se casó con un perro para evitar la mala suerte. Por lo visto en la aldea la tradición es desposar a las niñas con perros antes de contraer matrimonio con hombres. Y ojo que no es el único caso de matrimonios pintorescos; siguiendo las reglas de la aplastante lógica, si mantienes relaciones sexuales tienes que casarte. Aunque haya sido con una cabra en Sudán.

Lo cual en última instancia nos lleva a preguntarnos por qué existe en Wikipedia una lista de matrimonios con animales. Ah, Internet…

No obstante lo anterior -y a pesar de que aquí sabemos lo duro que es criarse en la España profunda- queremos pedirles por favor que respeten a los animales.

————–

Y hablando de criarse en lugar recónditos de la geografía…

Un predicador muere mientras demuestra los poderes de Dios con una serpiente

Minipunto para la razón y la ironía.

Pero vayamos por partes. En el sur de EEUU hay dos cosas que lo PETAN (tres si contamos el sexo entre primos): Dios y el Mountain Dew. Pero no el Dios que tenemos por aquí, que es bueno y quiere a todo el mundo (excepto a los rojos y los maricones, que a esos no).

No. El Dios del sur de EEUU es pentecostal. Y eso significa que el reino de los cielos va a llegar, pero cuando lo haga nos vamos a cagar por la pata abajo porque somos unos pecadores. Lo cual trae dos consecuencias inmediatas: primera, que esa gente hace una música de puta madre. Segunda, que tienen que poner a prueba constamente si son dignos o no de Jesús. Y ahí cobran sentido los snake handlers.

Por eso algunas pequeñas congregaciones siguen practicando los rituales de serpientes venenosas (a pesar de estar prohibidos), como forma de demostrar los poderes de Dios.

Si nos preguntan, tampoco creemos que sea forma acertada de entenderse con animales letales.

————–

Por triste que resulte, ese vínculo de hermandad entre especies -de trabajar codo con codo con nuestros colegas animales- lo tenemos en la guerra.

Y no estamos hablando de Nazis desplegando un ejército de mosquitos contra los Aliados (está claro que la mad science siempre aporta; pero en este caso no deja de ser un uso instrumental de esos malditos bichos). Hablamos de HEROÍSMO y CAMARADERÍA.

Por ejemplo de los perros de la Cruz Roja, que servían junto a los servicios médicos (de la Primera Guerra Mundial) recorriendo el campo de batalla buscando heridos:

image

(Nótese la máscara de gas perruna)

O los perros paracaidistas -entrenados en la detección de minas- que saltaron durante el desembarco de Normandía:

image

O (por aquello del más difícil todavía) los camellos bactrianos, que no sólo fueron usados por los soviéticos como transporte de provisiones sino que además nos dejan una historia pintoresca:

image

El de la foto es Kuznechik, el camello de la 308º Divisón de Fusileros del ejército rojo. Participó en la batallas de Stalingrado, la liberación de Orel, la Operación Bagration, la reconquista de Bielorrusia, la campaña de Prusia del Este y finalmente la toma de Berlín.

Efectivamente. Los rusos asaltaron Berlín con un camello.

————–

Relacionado con lo anterior, queremos destacar lo ocurrido el 1 de noviembre de 2012, cuando se hizo el curioso descubrimiento de un vestigio de esa época:

Encontrado el esqueleto de una paloma mensajera de la IIGM cargando todavía con un mensaje cifrado. Estás limpiando la chimenea y encuentras el cadáver de un héroe de guerra, cosas de la vida.

El asunto es que el mensaje es todo un misterio; así que desde entonces hay un tira y afloja entre quienes afirman haberlo descifrado y quienes opinan que es imposible hacerlo sin los libros de códigos originales.

————–

Y vamos a terminar honrando esa relación con los animalillos hablando del reconocimiento. Porque es de bien nacidos ser agradecidos:

La Medalla Dickin

La medalla es el máximo reconocimiento por servicios concedido en el Reino Unido a los animales. Se concede a todos aquellos que muestran “indiscutible nobleza o devoción al deber en sus servicios al Imperio Británico”.

Se la considera el equivalente animal de la Cruz Victoria y los condecorados son enterrados con honores militares (estando algunos de ellos en el cementerio animal de Ilford).

Uno de los primeros condecorados fue Winkie, una paloma mensajera que sobrevivó al Mar del Norte, entregando un mensaje que permitió rescatar a la tripulación de avión derribado en 1942.

Especial Animales II – Violencia animal

La entrada de ayer ya hizo patente que, si se trata de extrañezas, los animales pueden mirar a la cara a los humanos y decirles, sin que les tiemble el hocico, el pico o las antenas: “Soy más raro que tú, y lo sabes.”

Es evidente que es difícil para un humano competir con seres que controlan el sistema motor de sus presas o cazan calamares gigantes a miles de metros de profundidad. Y eso de normal, sin esforzarse por llamar la atención.

Pero los humanos tenemos la ventaja de disponer de un amplio rango de motivaciones -poder, riqueza, satisfacción de bajas pasiones, hacer daño al prójimo, hacer el bien, componer un soneto mejor que los de Paco el de tercero B- y una pléyade de herramientas a nuestra disposición, elementos que combinados dan lugar a, bueno, casi todo lo que pueden ver en nuestros archivos.

No ignoramos que gran parte de dichos archivos versan, de una forma u otra, sobre la violencia. Sea porque sabemos que el sensacionalismo vende y que el público quiere sangre vivimos en una sociedad en la que la agresividad es un rasgo positivo o porque, de alguna forma, la humanidad alcanza las más altas cotas de originalidad al esforzarse en hacer daño, es un hecho que las golpizas, apuñalamientos, ejecuciones, guerras y envenenamientos están muy ligadas a lo extraño.

Así que, llevados por el espíritu científico, decidimos someter a nuestros amigos los animales a un test que nos pareció justo: veamos si, en un tema en el que los humanos dan lo ¿mejor? de sí mismos, ellos son capaces de mantener el tipo.

Spoiler: sí.

Tomemos, por ejemplo, a nuestros primos los chimpancés y la guerra de Gombe.

Este episodio, famoso porque la naturalista Jane Goodall estaba estudiando a los grupos de chimpancés implicados, tuvo lugar entre 1974 y 1978 en Tanzania. Aunque hasta 1971 habían sido una comunidad cohesionada, entre ese año y el comienzo de la guerra algo hizo que empezaran a dividirse en un grupo (Kasakela, norte) de diez adultos y sus crías, y otro (Kahama, sur) de veinte adultos y progenie. Durante los cuatro años de guerra, el grupo -¿tribu? ¿Familia? ¿INCIPIENTE IMPERIO?- del norte mató a los seis machos adultos del norte y a una de las hembras, hizo huir a dos de las hembras y violó y golpeó a otras tres. Al finalizar de la guerra, el territorio de los Kahama fue anexionado por los Kasakela. Las escenas que presenció Goodall le produjeron pesadillas durante años. Pero dejemos que lo cuente ella.

For several years I struggled to come to terms with this new knowledge. Often when I woke in the night, horrific pictures sprang unbidden to my mind—Satan [one of the apes], cupping his hand below Sniff’s chin to drink the blood that welled from a great wound on his face; old Rodolf, usually so benign, standing upright to hurl a four-pound rock at Godi’s prostrate body; Jodeo tearing a strip of skin from Dé’s thigh; Figan, charging and hitting, again and again, the stricken, quivering body of Goliath, one of his childhood heroes.

Aparte de la medalla que hay que darle al lumbreras que bautizó como Satán a uno de los simios, no parece que estas simpáticas criaturas se arredren cuando se trata de sembrar el terror. No vamos a decir que sean más letales que los humanos, pero tampoco andan lejos.

Comparados con las avispas japonesas, sin embargo, son niños de guardería peleándose por una piruleta. Estos monstruos del infierno son parientes de los que periódicamente aparecen en las noticias, a punto de invadir Europa -aquí debemos señalar que cualquier cantidad de sensacionalismo y precaución nos parece poca ante un posible ataco de estas criaturas de pesadilla. Si esta invasión se materializase, abogaríamos sin dudarlo por la expedición de permisos de armas pesadas a toda la ciudadanía.

En este para nada dramático fragmento de un documental podemos ver cómo treinta de estos engendros demoníacos aniquilan a treinta mil abejas. Como lo de Termópilas, pero con mucha más muerte. El que no llore con esto es que tiene el pecho vacío. Y el que duerma tranquilo después es un inconsciente.

Y, si hablamos de violencia animal y faltar trozos, no podemos menos que referirnos a los soldados japoneses que lucharon en la batalla de Ramree. En esta isla de la costa birmana tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial una batalla que no nos interesaría en absoluto -dos imperios peleándose por un islote  de cierto valor estratégico; ya lo hemos visto antes-, si no fuera por lo que ocurrió con quinientos soldados japoneses que intentaban huir de las tropas británicas.

image

Tras ser derrotados, unos mil soldados japoneses huyeron hacia los pantanos de la isla. Desgraciadamente, los habitantes locales eran cocodrilos de seis metros de largo y más de mil kilos de peso, con tendencia a considerar a los humanos como comida rápida. Quinientos soldados consiguieron atravesar los pantanos, veinte fueron capturados por los británicos y más de cuatrocientos, bueno, es un ciclo sin fin.

Pese a que creemos haber aportado pruebas suficientes de la aptitud de los animales para la violencia, entendemos que haya alguien lo bastante tiquismiquis como para hacer ver que ninguna de las especies elegidas es TAN violenta, y que hemos utilizado tramposamente la acumulación para inducir esta falsa impresión en los lectores.

Nada más lejos de la realidad: solo estábamos intentando prepararles para enfrentarse al superpredador, al animal que, de ser conocido por chimpancés, cocodrilos, avispas o el mismo Yog-Sothoth, le impediría dormir por la noche.

Hablamos del rayo blanco.

El misil de punta amarilla.

La muerte que llega desde el cielo.

El asesino de la orilla.

La gaviota.

Este animal, que en ocasiones es despreciado como la paloma de la playa -lo que la convierte en la rata de la playa-, que hace bonito en las fotos, que merodea alrededor de los chiringuitos y puertos, es en realidad un terrible depredador capaz de sembrar el terror entre aves y mamíferos por igual. Y no hablamos solamente de palomas y conejos -que ya está bien: ¿alguien ha intentado tragarse un conejo entero alguna vez? Pues eso-, sino de buitres y ballenas.

Parémonos a pensar en esto un momento. Visualicemos un buitre leonado.

image

Ok. Asesinado por gaviotas. RIP.

Pero el asunto no acaba en asesinatos dentro del mundo animal, no. En Reino Unido la cosa está tomando un cariz preocupante, si hacemos caso a esta guía para sobrevivir al ataque de las gaviotas. Aparte de dar consejos para evitar convertirse en una víctima más de la eterna guerra de las gaviotas contra la Creación, se reseñan ataques contra ancianos, niños, y adultos, con al menos una muerte por infarto post-agresión pajaril. No es cosa de broma. Tampoco se les puede acusar de ocultar sus intenciones, eso es verdad.

image

Afortunadamente, y pese a lo que pueda leerse por ahí, todavía no tienen poderes extrasensoriales. Pero imaginen que llegaran a algún tipo de alianza con las cacatúas.

Qué escalofrío más tonto, ¿eh?

Especial Animales I – Extraño Reino Animal

Que el mundo es un lugar extraño es algo que a estas alturas ya tenemos bastante claro. Pero en el deleite con La Maravilla tal vez solemos autoengañarnos pensando que sólo el Homo Sapiens colabora en “mantenerlo así”.

Esto, por supuesto, es un error.
Y si bien en muchos casos influimos directa o indirectamente en las rarezas de la vida natural, la verdad es que no hay que buscar mucho para encontrar animaladas que certifiquen dicho error.

Sin embargo, vamos a ir con calma y empecemos por el término medio. Empecemos por un ejemplo de cómo la cafrería humana unida a las locuras demográficas de la madre naturaleza, ayudan a preservar el sense of wonder en su sentido más puro:

Jabalíes radioactivos deambulan por los bosques de Sajonia

Esto es lo que pasa cuando vives a 1.100 kilómetros de una catástrofe nuclear: Tus problemas de superpoblación de jabalíes se convierten en problemas de superpoblación de jabalíes radioactivos.

No de forma inmediata, claro está. Se funde un reactor de uranio y 26 años después uno de cada tres jabalíes brilla por la noche. Vale, es una licencia retórica; pero sí es un hecho que casi el 43% de los bichos analizados emiten radiación por efecto del Cesio-137.

La segunda parte de la broma es que tienes a un montón de cazadores encargados de controlar la población. El tema es que ahora toda esa carne no puede aprovecharse, así que Alemania tiene que gastar miles de euros en indemnizar a los cazadores cuyas capturas hay que destruir. ¿Y para qué hacen eso? Para evitar que los cazadores dejen de hacer lo suyo y piaras descontroladas de cerdos salvajes dejen la Alemania oriental como Benidorm.

Y la historia nos plantea un tremendo dilema moral; porque si bien es cierto que aquí no nos gusta que se haga daño a los animalillos, también es verdad que somos grandes fans de Lo Postnuclear.

————

Pero en fin; si algo junta de forma sublime nuestra pasión por los géneros populares y las extrañeces; ese algo es, sin dudas, un fenómeno documentado y de orígenes inciertos que el pueblo llano viene denominando:

El Rey de las ratas
(O Rattenkönig)

Desde la prueba documental más antigua (en 1564) tenemos constancia narrada -e incluso física como se ve por abajo- del curioso evento que, en esencia, viene a ser lo siguiente:

Cuando se da la circunstancia de que numerosas ratas viven hacinadas en un espacio muy pequeño, es posible que sus colas comiencen a entrelazarse al crecer; obligándoles a vivir unas atadas a otras.

De esta forma se crea esa especie de unidad-colmena a la que se solía llamar “Rey de la ratas” (nombre que tampoco nos parece el más adecuado, tratándose una comunidad de individuos) y que era considerado como un mal presagio.

La mitología popular dice que El Rey de las Ratas tiene una suerte de voluntad propia; ejerciendo un influjo sobre el resto de la colonia, la cual se ve en la obligación de alimentarlo. Lo cierto es que no hay ninguna base científica que ratifique el fenómeno, pero sí existen numerosos especímenes de Rey de las Ratas conservados en diversas colecciones. Museos de Alemania (Altenburg, Hamelín, Hamburgo, Sttutgart), Francia (Nantes), Estonia (museo de zoologia de Tartu) y Nueva Zelanda (museo de Otago) exhiben piezas con variedad de individuos entrelazados.

No obstante tampoco conviene apresurarse y catalogarlo como hoax o folclore renacentista: El 11 de junio de 2013, en Regina (Canadá) fue encontrado y separado un “Rey de las Ardillas, precisamente en la misma situación y causas que se solían atribuir al roi-de-rats.

image

En conclusión y por resumir la idea: Se trata de fenómeno extraño y propio del pasado en el que una familia real compuesta de ratas vive a costa de otros individuos.

[Silencio incómodo]

————

Siendo, como somos en los Archivos, unos flipados del cine y la meteorología (al menos el 50% del equipo); resultaba obligatorio tomarnos un momento para hablar y reflexionar sobre otra de esas cosas-que-pasan sin que nadie dé un duro por que sean verdad.

Las lluvias de animales

Más allá de lo poéticamente catártica que puede ser una lluvia de ranas, el caso es que estas historias son un fenómeno que está más que constatado. Sin ir más lejos podemos hablar: Peces en un desierto australiano; peces en la India; peces en Sri Lanka o ranas en Hungría. Y eso sólo en los últimos años

Así que, bien. Vale. Lo aceptamos. A veces ocurren lluvias de animales. Ahora la pregunta del millón es: ¿Por qué?

Pues la explicación depende de la época; por ejemplo antes llovían ranas cuando a Dios se le hinchaban los huevos. No obstante a día de hoy se sospechan como principales causas las mangas de agua y los tornados, que elevarían colonias de animales pequeños para que luego Sir Isaac Newton haga el resto.

Por supuesto el fenómeno también sirve para constatar que no hay nada más punki que un filósofo griego; pues Teofrasto de Ereso ya comentó en el siglo IV a.C. que igual se nos estaba yendo un poco la pinza y los sapos simplemente salían con la lluvia.

————

Para finalizar, queremos terminar el capítulo de extrañeces animales con un escalofriante adelanto de lo que está por venir:

En el largo camino evolutivo de tomarnos la delantera, a las cacatuas no les parecía suficiente con bailar el Gangnam Style mejor que los autores de este blog.

No.

Ahora también fabrican herramientas y se enseñan unas a otras a hacerlo. Las cuales no sólo aprenden, sino que son capaces de desarrollar nuevas técnicas:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=YH1yqFSs9NA]

La catastrofista lección que podemos sacar de todo esto es que, si crías cacatúas, te sacarán los ojos.

Pero eso sí, con pequeñas herramientas puntiagudas hechas de palitos.

Imagen

¡Extra, extra! Desde hoy y a lo largo de esta semana publicaremos nuestro 3º Especial Mundo Extraño.

Acompáñenos en un viaje por La Maravilla creada y mantenida gracias a fauna de todo tipo; en algunos casos ayudada por animales de dos patas con ropa.

Hemos querido hacer este especial homenajeando con el título a un ilustre titán que supo ver el potencial de los bichejos. Para nada queremos con esto sugerir que nosotros seamos, en palabras de Graham Greene, el mejor humorista inglés del siglo XX. Mucho tendría que haber avanzado la transustanciación y haber bajado los estándares.

Queremos llamar la atención sobre las criaturas que, quizá por su falta de habilidad para la autopromoción, o las dificultades que les presenta la interfaz de tumblr, no siempre reciben el reconocimiento merecido.

La línea editorial ideología brújula moral cosa de Mundo Extraño es que si viene cargado de Maravilla, nos lo quedamos. Ya sea un camello de Oriente o un camello de Orense*. Nos horrorizaría caer en el especisimo, favorecer al grupo al que pertenecemos los autores sin atender al puro mérito. Así que, aplicando lo que hemos aprendido de nuestros mayores, vamos a dedicar UNA SEMANA ENTERA a este grupo desfavorecido. Nada menos y, sobre todo, nada más. Y un poco de los humanos también hablaremos. Pero casi todo el rato de animales, ¿eh? Luego ya volvemos a la programación habitual, déjales que tengan su momento de gloria.

Sin más, les dejamos con la primera entrega de Animales y más que animales: Extraño reino animal.

*Pedimos perdón por esta terrorífica broma, ha debido de colarse un mono en el sistema de gestión.

Imagen

¡Extra, extra! Desde hoy y a lo largo de esta semana publicaremos nuestro 3º Especial Mundo Extraño.

Acompáñenos en un viaje por La Maravilla creada y mantenida gracias a fauna de todo tipo; en algunos casos ayudada por animales de dos patas con ropa.

Hemos querido hacer este especial homenajeando con el título a un ilustre titán que supo ver el potencial de los bichejos. Para nada queremos con esto sugerir que nosotros seamos, en palabras de Graham Greene, el mejor humorista inglés del siglo XX. Mucho tendría que haber avanzado la transustanciación y haber bajado los estándares.

Queremos llamar la atención sobre las criaturas que, quizá por su falta de habilidad para la autopromoción, o las dificultades que les presenta la interfaz de tumblr, no siempre reciben el reconocimiento merecido.

La línea editorial ideología brújula moral cosa de Mundo Extraño es que si viene cargado de Maravilla, nos lo quedamos. Ya sea un camello de Oriente o un camello de Orense*. Nos horrorizaría caer en el especisimo, favorecer al grupo al que pertenecemos los autores sin atender al puro mérito. Así que, aplicando lo que hemos aprendido de nuestros mayores, vamos a dedicar UNA SEMANA ENTERA a este grupo desfavorecido. Nada menos y, sobre todo, nada más. Y un poco de los humanos también hablaremos. Pero casi todo el rato de animales, ¿eh? Luego ya volvemos a la programación habitual, déjales que tengan su momento de gloria.

Sin más, les dejamos con la primera entrega de Animales y más que animales: Extraño reino animal.

*Pedimos perdón por esta terrorífica broma, ha debido de colarse un mono en el sistema de gestión.

Galería

El primer mapa de carreteras detallado, con indicaciones útiles para el viajero, fue Britannia-disponible entero en el enlace, y una maravilla que les emplazamos a ver ya mismo-, el volumen I de la que habría sido la obra magna de John Ogilby si no hubiera muerto al poco de publicarlo, en 1675.

Este conjunto de mapas, por su exhaustividad, riqueza y -lo más importante- facilidad de comprensión y belleza, se convirió, desde el mismo momento de su publicación, en un estándar y un modelo para todos los fabricantes de mapas de Gran Bretaña y el resto de Europa. En él se podían ver las posadas, cruces y lugares de interés, como era habitual ya en aquella época. Pero también, y esta es la principal novedad, se indicaba la distancia exacta de los recorridos (inventó la escala de una pulgada-una milla) y la inclinación aproximada del camino, ya que Ogilby se jactaba de haber mandado recorrer más de veinte mil millas de caminos y carreteras por toda la isla.

No es poca cosa.

Pero tampoco es lo más interesante de esta historia, que puede leerse con más detalle en En el mapa, un libro estupendo de Simon Garfield que pueden comprar en su librería de confianza o encontrar tirado por internet. John Ogilby tenía setenta y cinco años cuando publicó Britannia, la obra que le hizo pasar a la posteridad. Pero, a diferencia de otros fabricantes y dibujantes de mapas, que pasaban años dedicados al oficio, John solo se había puesto a ello nueve años antes, tras fracatriunfar en todas y cada una de sus empresas anteriores.

John Ogilby, que de no haber nacido en Kirriemuir, Escocia, probablemente lo habría hecho en Cádiz, se hizo cargo de su familia cuando encarcelaron a su padre por unas deudas que tenía. Trabajó en varias cosas, pero también compró dos (2) billetes de lotería. Uno fue premiado, aunque modestamente. Pagó las deudas y multas de su padre, como un hijo modélico, y el resto lo dedicó a pagarse clases de baile. Hasta que se quedó cojo de por vida debido a una caída mientras bailaba ante unos nobles. Si hacemos caso a los testimonios, antes de eso era un gran bailarín. Primer triunfracaso.

No se arredró, y consiguió que uno de sus clientes nobles lo llevara con él a Irlanda, como parte de la campaña de opresión de los pérfidos ingleses. Allí fundó el primer teatro del país. Que duró cuatro años, hasta la rebelión de 1641. Segundo triunfracaso. Estuvo a punto de ser el último: el castillo en el que estaba explotó, y el barco en el que huyó de Irlanda se hundió. Pero no. Era John Ogilby, y todavía le quedaba mucho por hacer.

Por ejemplo, llegar andando a Cambridge y convencer a unos monjes de que le enseñaran latín. Y traducir a Virgilio en verso. No parecía tonto el hombre, la verdad. A partir de ahí empezó a hacerse más o menos rico. Pero no se durmió en los laureles: decidió que era el momento de aprender griego, que había mucho que traducir en ese idioma.

Como parte de su emprendimiento, casó con una viuda rica, lo que no le perjudicó demasiado. A partir de ahí, y resumo, escribió poesía y tradujo y publicó las fábulas de Esopo, huyó de la gran epidemia de peste que asoló Londres en 1665, perdió al menos dos tercios de sus libros y su taller en el Gran Incendio de 1666, y participó como agrimensor en la reconstrucción de la ciudad.

Y luego ya, a los sesenta y seis años, en vez de morirse como hacía la gente decente en esa época, se puso con la cartografía. Y lo hizo tan bien como todo lo demás, si no mejor.

Salvo por su último triunfracaso, el morirse con un volumen publicado de los seis que tenía previstos de su gran Atlas. Tampoco es cosa de exigir más.

Mundo Extraño vuelve el lunes que viene con un nuevo Especial.

Enlace

Se vende pueblo. Razón en portería.

Tras ofrecerles el barco pirata y la isla encantada, llega otra apetitosa oferta a Mundo Extraño. Supongamos que, tras las aventuras vividas en alta mar, y después de exorcizar a los demonios de las costas venecianas, usted desea retirarse a un pintoresco pueblecito. Y que no quiere que haya nadie que le moleste. Ni que su primo, al que debe un par de cientos de euros, le localice fácilmente.

Tenemos la solución: múdese Johnsonville, Connecticut. Mejor, cómprelo. Son 8 edificios, y por 800.000 dólares pueden ser suyos y de nadie más. Si, por el contrario, lo que quiere es compañía, puede ser la oportunidad de fundar ese culto milenarista con el que siempre soñó. No será por falta de espacio.

Puede ser, sin embargo, que esté buscando algo más asequible, o que le dé pereza viajar tan lejos, o que tema no poder comunicarse con sus acólitos en inglés, y prefiera montar su secta en un entorno más acogedor. Deje de buscar ahora mismo: en España hay avispados emprendedores que ofrecen aldeas y pueblos a cualquiera que esté dispuesto a pagar. Si el presupuesto está ajustado, desde diez millones de las antiguas pesetas -ah, qué placer- puede encontrar un par de casas semiderruidas a las que bautizar con su apellido.

Aguerrido comprador, persona que sospechosamente es inmune a la crisis que nos asola, no se lo piense más: es el momento de adquirir un pueblo.

Se vende pueblo. Razón en portería.