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Que Roza Shanina estaba destinada a La Maravilla era algo que tenía que haberse visto venir desde niña: con sólo catorce años cruzó caminando 200 kilómetros de taiga para irse a estudiar a Arkhangelsk.

Vamos a tomarnos un momento para pensar en eso, porque caminar 200 kilómetros de bosque boreal ya nos parece una razón más que suficiente para salir aquí.

En 1938 se incorporó a la Unión Comunista de la Juventud, trabajó en una guardería (mientras seguía estudiando por las noches) y se graduó como profesora de primaria en 1941.

En aquella época Hitler ya se había pasado de vueltas escuchando a Wagner y llevaba desde 1939 dando por saco en Europa. No obstante, todavía no había cometido el error garrafal: tocarle las bolas a los soviéticos. Así fue que a finales de 1941, durante el transcurso de la Operación Barbarroja, Roza perdió a un hermano el sitio a Leningrado.

Tras eso decidió presentarse voluntaria para el Vsevobuch (programa de entrenamiento militar universal de la URSS), superándolo con tal éxito que fue admitida en la Academia Central de Mujeres Francotiradoras.

Roza Shanina fue una de las 2.484 mujeres que sirvieron como francotiradoras soviéticas durante la II Guerra Mundial, incorporándose en 1944 a la 184ª Divisón de Fusileros del Ejército Rojo.

Sirivió como jefa de pelotón de francotiradores, causó 59 bajas nazis confirmadas y fue la primera mujer en ser condecorada con la Orden de Gloria (dos veces, de hecho). Fue además una afamada contra-tiradora (neutralizadora de francotiradores alemanes), llegando a matar a 12 y capturar a 3 durante la batalla de Vilna.

Desobedeció varias órdenes de retirada, manteniéndose en primera línea en apoyo de infantería. Recibió sanciones (sin llegar a consejo de guerra), pero también recibió la Medalla al Valor por su actuación en la campaña de Prusia Oriental (donde recibió el nombre de “El terror invisible de Prusia del Este”).

Roza murió el 28 de enero de 1945 a consecuencia de las heridas sufridas mientras protegía a un oficial de artillería.

Diez días antes había escrito en su diario:

La esencia de mi felicidad es luchar por la felicidad de otros

Su canción favorita era “O mists, my mists”.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.

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