Especial Animales I – Extraño Reino Animal

Que el mundo es un lugar extraño es algo que a estas alturas ya tenemos bastante claro. Pero en el deleite con La Maravilla tal vez solemos autoengañarnos pensando que sólo el Homo Sapiens colabora en “mantenerlo así”.

Esto, por supuesto, es un error.
Y si bien en muchos casos influimos directa o indirectamente en las rarezas de la vida natural, la verdad es que no hay que buscar mucho para encontrar animaladas que certifiquen dicho error.

Sin embargo, vamos a ir con calma y empecemos por el término medio. Empecemos por un ejemplo de cómo la cafrería humana unida a las locuras demográficas de la madre naturaleza, ayudan a preservar el sense of wonder en su sentido más puro:

Jabalíes radioactivos deambulan por los bosques de Sajonia

Esto es lo que pasa cuando vives a 1.100 kilómetros de una catástrofe nuclear: Tus problemas de superpoblación de jabalíes se convierten en problemas de superpoblación de jabalíes radioactivos.

No de forma inmediata, claro está. Se funde un reactor de uranio y 26 años después uno de cada tres jabalíes brilla por la noche. Vale, es una licencia retórica; pero sí es un hecho que casi el 43% de los bichos analizados emiten radiación por efecto del Cesio-137.

La segunda parte de la broma es que tienes a un montón de cazadores encargados de controlar la población. El tema es que ahora toda esa carne no puede aprovecharse, así que Alemania tiene que gastar miles de euros en indemnizar a los cazadores cuyas capturas hay que destruir. ¿Y para qué hacen eso? Para evitar que los cazadores dejen de hacer lo suyo y piaras descontroladas de cerdos salvajes dejen la Alemania oriental como Benidorm.

Y la historia nos plantea un tremendo dilema moral; porque si bien es cierto que aquí no nos gusta que se haga daño a los animalillos, también es verdad que somos grandes fans de Lo Postnuclear.

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Pero en fin; si algo junta de forma sublime nuestra pasión por los géneros populares y las extrañeces; ese algo es, sin dudas, un fenómeno documentado y de orígenes inciertos que el pueblo llano viene denominando:

El Rey de las ratas
(O Rattenkönig)

Desde la prueba documental más antigua (en 1564) tenemos constancia narrada -e incluso física como se ve por abajo- del curioso evento que, en esencia, viene a ser lo siguiente:

Cuando se da la circunstancia de que numerosas ratas viven hacinadas en un espacio muy pequeño, es posible que sus colas comiencen a entrelazarse al crecer; obligándoles a vivir unas atadas a otras.

De esta forma se crea esa especie de unidad-colmena a la que se solía llamar “Rey de la ratas” (nombre que tampoco nos parece el más adecuado, tratándose una comunidad de individuos) y que era considerado como un mal presagio.

La mitología popular dice que El Rey de las Ratas tiene una suerte de voluntad propia; ejerciendo un influjo sobre el resto de la colonia, la cual se ve en la obligación de alimentarlo. Lo cierto es que no hay ninguna base científica que ratifique el fenómeno, pero sí existen numerosos especímenes de Rey de las Ratas conservados en diversas colecciones. Museos de Alemania (Altenburg, Hamelín, Hamburgo, Sttutgart), Francia (Nantes), Estonia (museo de zoologia de Tartu) y Nueva Zelanda (museo de Otago) exhiben piezas con variedad de individuos entrelazados.

No obstante tampoco conviene apresurarse y catalogarlo como hoax o folclore renacentista: El 11 de junio de 2013, en Regina (Canadá) fue encontrado y separado un “Rey de las Ardillas, precisamente en la misma situación y causas que se solían atribuir al roi-de-rats.

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En conclusión y por resumir la idea: Se trata de fenómeno extraño y propio del pasado en el que una familia real compuesta de ratas vive a costa de otros individuos.

[Silencio incómodo]

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Siendo, como somos en los Archivos, unos flipados del cine y la meteorología (al menos el 50% del equipo); resultaba obligatorio tomarnos un momento para hablar y reflexionar sobre otra de esas cosas-que-pasan sin que nadie dé un duro por que sean verdad.

Las lluvias de animales

Más allá de lo poéticamente catártica que puede ser una lluvia de ranas, el caso es que estas historias son un fenómeno que está más que constatado. Sin ir más lejos podemos hablar: Peces en un desierto australiano; peces en la India; peces en Sri Lanka o ranas en Hungría. Y eso sólo en los últimos años

Así que, bien. Vale. Lo aceptamos. A veces ocurren lluvias de animales. Ahora la pregunta del millón es: ¿Por qué?

Pues la explicación depende de la época; por ejemplo antes llovían ranas cuando a Dios se le hinchaban los huevos. No obstante a día de hoy se sospechan como principales causas las mangas de agua y los tornados, que elevarían colonias de animales pequeños para que luego Sir Isaac Newton haga el resto.

Por supuesto el fenómeno también sirve para constatar que no hay nada más punki que un filósofo griego; pues Teofrasto de Ereso ya comentó en el siglo IV a.C. que igual se nos estaba yendo un poco la pinza y los sapos simplemente salían con la lluvia.

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Para finalizar, queremos terminar el capítulo de extrañeces animales con un escalofriante adelanto de lo que está por venir:

En el largo camino evolutivo de tomarnos la delantera, a las cacatuas no les parecía suficiente con bailar el Gangnam Style mejor que los autores de este blog.

No.

Ahora también fabrican herramientas y se enseñan unas a otras a hacerlo. Las cuales no sólo aprenden, sino que son capaces de desarrollar nuevas técnicas:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=YH1yqFSs9NA]

La catastrofista lección que podemos sacar de todo esto es que, si crías cacatúas, te sacarán los ojos.

Pero eso sí, con pequeñas herramientas puntiagudas hechas de palitos.

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