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Poco hablamos de cantar y bailar en esta casa, y eso que la mitad de los archivistas son excelentes bailarines (la otra mitad tienen la capacidad de movimiento armonioso de un búho con un ala atada a un burro epiléptico). Es el momento de remediar eso. Y no con un personaje, sino con dos.

Las hermanas Millie y Christine nacieron en una granja de Carolina del Norte, EEUU, en julio de 1851. Eran siamesas e hijas de esclavos. Dos circunstancias que, en principio, no auguraban nada bueno en el futuro de las dos recién nacidas.

El ser siamesas viables -estaban unidas por la espalda, y vivieron más de sesenta años- les daba el valor de lo infrecuente. El ser hijas de esclavos convertía ese valor en un precio monetario: a los diez meses, Jabez McKay, su dueño, las vendió a un empresario de Carolina del Sur a cambio de un porcentaje de lo que este ganara exhibiéndolas. Este empresario, a su vez, las vendió un año después a un showman, que las incorporó (con dos años de edad) a su espectáculo. Brower, el showman, se arruinó, por lo que la propiedad pasó a Joseph Pearson Smith, su acreedor. Smith permitió que Brower las siguiera exhibiendo.

Hasta que las secuestraron en Nueva Orleans, con menos de tres años. La América del siglo XIX era un lugar magnífico, amigos.

Durante varios años, Smith no supo de su paradero, hasta que en 1861 el hombre que las exhibía en ese momento se puso en contacto con él desde Reino Unido, para revendérselas.

Si está horrorizado, querido lector, es normal.

Smith, que según la versión recogida en Wikipedia -y en algún otro sitio, aunque matizado– sentía cariño por las gemelas, viajó a Inglaterra junto con la madre de las niñas, que no las había visto en diez años, y volvieron los cuatro a casa de los Smiths. Ahí fue donde, bajo la tutela de la esposa de Smith, aprendieron cinco idiomas y se convirtieron en estupendas contralto (Millie) y soprano (Christine). Poco después Joseph Smith murió, y la familia pasó a depender de las ganancias de las dos esclavas. Como en todos los casos de esclavismo, solo que más evidentemente, vaya.

En 1863 la abolición de la esclavitud las convirtió en mujeres libres, y empezaron una carrera artística y vital que les llevó a cantar delante de la Reina de Inglaterra, hacer giras por toda Norteamérica y Europa, escribir poesía, conocer -y hacer de damas de honor- a Anna Swan y Martin Bates, de profesión gigantes y, finalmente, comprar la granja de los McKay, en la que habían nacido.

Como historia de superación, no está mal.

Como relación de putadas sufridas por dos personas con muy mala suerte en la lotería del nacer, todavía está incompleta: parece probado que las gemelas fueron durante gran parte de su vida sujeto de estudio de médicos, charlatanes y sinvergüenzas en general, interesados principalmente en los genitales (compartidos) de las siamesas. Aparentemente, tampoco se libraron del trato sufrido por las esclavas habitualmente: malas condiciones de vida, palizas y violaciones.

No deja de ser sorprendente que, en esas circunstancias, Millie y Christine McCoy, el Ruiseñor de dos cabezas, llegaran a ser capaces de escribir esto:

Tis not modest of one’s self to speak, But, daily scanned from head to feet, I freely talk of everything, Sometimes to persons wondering. Some people say I must be two! The doctors say it is not true. Some cry out humbug, till they see, And then exclaim, “great mystery.” Two heads, four arms, four feet, All in one perfect body meet. I am most wonderfully made, All scientific men have said. None like me since the days of Eve, None perhaps shall ever live. If marvel to myself am I, Why not to all who pass me by? I am happy too, because content; For some wise purpose I was sent. Our Maker knows what he has for one, Whether I’m created two or one. Respectfully, MILLIE CHRISTINE.

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Aumentan los casos de focas observadas teniendo sexo con pingüinos

Ni toda la Maravilla tiene que ver con el amor ni todo el amor es maravilloso. Y, en cualquier caso, aquí no hablamos de amor -ni de Maravilla, pero no todo va a ser bueno. Esto es terrorífico y raro, pero no bueno-, sino de sexo. Sexo interespecies, como en aquel trágico acontecimiento que reseñamos cuando éramos jovenes.

Trigger warning de violación animal. Si tenemos que pecar, que sea de prudencia.

Imaginen, lectores… no, miren, no imaginen. No queremos que se pongan en el lugar de un pingüino real que sufre los avances amorosos de una foca. Un foco, vaya. Cloaca. Pene de foca. Etc.

En varios de los casos observados, después de las cópulas -pues las focas no se contentan con un coito, aparentemente-, el agresor mata y se come al pingüino. Los investigadores hablan de frustración sexual. Y aclaran que no puedes juzgar a los animales con criterios humanos:

But ascribing human motivation to these behaviors isn’t correct. “There is no animal that is made of rainbows and kisses and goodness all the way through,” Switek writes.

Desde Mundo Extraño defendemos que los pingüinos SÍ están hechos de Bondad. O no. Nos da igual. En cualquier caso, no vamos a dejar que la agresión de las focas condicione nuestra imagen de ellos.

Aumentan los casos de focas observadas teniendo sexo con pingüinos

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Aumentan los casos de focas observadas teniendo sexo con pingüinos

Ni toda la Maravilla tiene que ver con el amor ni todo el amor es maravilloso. Y, en cualquier caso, aquí no hablamos de amor -ni de Maravilla, pero no todo va a ser bueno. Esto es terrorífico y raro, pero no bueno-, sino de sexo. Sexo interespecies, como en aquel trágico acontecimiento que reseñamos cuando éramos jovenes.

Trigger warning de violación animal. Si tenemos que pecar, que sea de prudencia.

Imaginen, lectores… no, miren, no imaginen. No queremos que se pongan en el lugar de un pingüino real que sufre los avances amorosos de una foca. Un foco, vaya. Cloaca. Pene de foca. Etc.

En varios de los casos observados, después de las cópulas -pues las focas no se contentan con un coito, aparentemente-, el agresor mata y se come al pingüino. Los investigadores hablan de frustración sexual. Y aclaran que no puedes juzgar a los animales con criterios humanos:

But ascribing human motivation to these behaviors isn’t correct. “There is no animal that is made of rainbows and kisses and goodness all the way through,” Switek writes.

Desde Mundo Extraño defendemos que los pingüinos SÍ están hechos de Bondad. O no. Nos da igual. En cualquier caso, no vamos a dejar que la agresión de las focas condicione nuestra imagen de ellos.

Aumentan los casos de focas observadas teniendo sexo con pingüinos

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El terrorífico poder de las kettles

Introduzcamos primero el concepto de kettle, quizá no del todo conocido para nuestros lectores. Una kettle es un cacharro, en general eléctrico, que en muchos (bárbaros) países se utiliza para calentar el agua a temperaturas absurdas y de forma energéticamente poco eficiente, pero rápida y cómoda.

Este agua, a continuación, se puede emplear para multitud de cosas, desde regar plantas que odies a llenar una cacerola porque tienes mucha prisa por comer espaguetis. Pero, estimado lector, si ve usted a alguien usando una kettle, puede asumir con bastante tranquilidad que va a prepararse el té. Sobre todo si está en Reino Unido y se acercan las cinco de la tarde.

Los ingenieros dedicados a la gestión de la red eléctrica británica saben esto, y también que en las pausas publicitarias de las series y programas de éxito sus compatriotas sienten el irrefrenable deseo de prepararse un té. Esto lleva a picos de consumo de hasta 800 megawatios en todo el país -son casos extremos, aunque el mayor pico registrado ocurrió durante los penaltis entre Inglatera y Alemania Occidental en el mundial de fútbol de 1990: 2800 MW.

Uno de los problemas de la producción eléctrica, como es sabido, es que es difícil y costoso almacenar electricidad durante largos periodos de tiempo. Por eso, no existen reservas que puedan utilizarse para subsanar estas anomalías, sino que hay que tirar de centrales hidroeléctricas de ciclo cerrado, las que pueden proporcionar potencia suficiente en menos tiempo: en el caso de Reino Unido, la planta de Dinorweg produce 1320 MW en solo doce segundos. Aunque corto, ese tiempo de respuesta hace que sea necesario activarla antes de que tenga lugar el pico de demanda. Una vez que se ha cubierto la emergencia, se utiliza energía procedente de fuentes convencionales (otras hidroeléctricas, centrales nucleares) para devolver el agua a su posición original, y la central queda lista para la siguiente hora del té.

Que no será para tanto, pero a nosotros lo de tener a un montón de ingenieros en sus centros de control atentos a las horas a las que un dramón televisivo alcanza su punto álgido para poder liberar millones de litros de agua y que los británicos puedan tomarse su té nos parece algo bastante mágico.

Y a Amalia también, que para eso no los pasó.

El terrorífico poder de las kettles

Vídeo

Vas a una tienda cien a comprar un juguete para tu niña de dos años. En la sección de juguetes infantiles, ves una varita que promete hadas, unicornios y música angelical. El nombre de la varita, algo stick, es lo de menos, ¿no?

Luego llegas a casa con el regalo, y tu ilusionada hija de dos años quita el papel que cubre la varita y se encuentra con esto:

¿Es una foto de una niña cortándose las venas? Es una foto de una niña cortándose las venas. Y la música angelical es una risa enloquecida.

Eh, a nosotros nos parece legítimo: tiene que haber ángeles de todo tipo. Si camela reírse como si fuera a arrancarte las tripas, déjalo que camele.

Alegra comprobar que, ante la histeria desatada por la prensa y los padres horrorizados (“no es un dibujo, es una foto de una niña suicidándose”, “es impensable que esto sea para niños de tres años”), el comerciante ofrece argumentos y razones, sin perder la calma y desde la experiencia del que tiene multitud de hijos: se llama EVIL STICK, por el amor de Satán. Igual deberían habérselo pensado antes de comprarlo. Y vale, igual para niños de tres años no es, pero un chaval de cinco o seis años puede asumir perfectamente que hay fuerzas malignas en el mundo que impulsan a las niñas a cortarse las venas. Ya lo ven en la tele.

Esperamos que esto no lleve a represalias contra el honrado comerciante ni contra los innovadores jugueteros que han decidido introducir un (arriesgado) giro en el tópico mundo de las princesas y los caballeros.

Si tu hija quiere ser una hechicera satánica que induzca a los demás niños al suicidio, ahora puede.

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Una cosa buena del siglo XVI es que podías permitirte perseguir tus sueños y alcanzar fama y riqueza como poetisa mística. Ok, tenías que ser noble, pero aun así. Vale, no siempre. Pero ayudaba. Ahora mismo, por muy noble que seas, si decides que tu vocación es escribir cosas como:

A la ausencia de su dulcísimo Señor en la Sagrada Comunión.

¡Ay, soledad amarga y enojosa,
causada de mi ausente y dulce Amado!
¡Dardo eres en el alma atravesado,
dolencia penosísima y furiosa!

Prueba de amor terrible y rigurosa,
y cifra del pesar más apurado,
cuidado que no sufre otro cuidado,
tormento intolerable y sed ansiosa.

Fragua, que en vivo, fuego me convierte,
de los soplos de amor tan avivada,
que aviva mi dolor hasta la muerte.

Bravo mar, en el cual mi alma engolfada,
con tormenta camina dura y fuerte
hasta el puerto y ribera deseada.

Bueno, suerte.

Si además naces en 1566 Jaraicejo, Cáceres, ni te cuento. [Según wikipedia, “El nombre de Jaraicejo es un diminutivo de Jaraíz, del árabe xaharig: ‘lagar pequeño’.” Eso quiere decir que Jaraicejo significa lagar muy muy pequeño, que casi ni se ve. Para que se hagan una idea de la magnitud de la población.]

No ayuda tampoco que tu madre y padre mueran en rápida sucesión cuando tienes seis años, y tu tía apenas un lustro después. Los mimbres para que la joven Luisa mostrara un interés por lo divino estaban ya ahí.

Afortunadamente para Luisa Carvajal y Mendoza, era sobrina del primer marqués de Almazán, lo que le permitió tener una estupenda educación (latín, clásicos y cristianismo, además de a ejercer la caridad [esta entrada bebe directamente de la página de wikipedia dedicada a la poetisa, y recomendamos enérgicamente su lectura: es una enternecedora muestra de lo que pasa cuando alguien que conoce íntimamente a un personaje intenta escribir algo objetivo sobre él].

Desafortunadamente para Luisa Carvajal y Mendoza, esta educación la recibió en Soria, primero, y en Navarra, después, cuando a su tío lo nombraron virrey allí. Del maravilloso artículo de wikipedia:

Al cumplir Luisa Carvajal los trece años, su tío la mandó llamar y ella se mudó a Pamplona sola, sin su tía y sin un ama de llaves que vigilara la relación del marqués con la niña. En un manuscrito acerca de su vida espiritual ―que más adelante, en la víspera de su viaje a Inglaterra, dirigirá a su confesor― Luisa Carvajal no llega a explicar claramente qué sucedió con su tío, pero alcanza a mostrar que el marqués la sometió a sádicas «penitencias».

El tío no debía de ser buena persona. Afortunadamente, murió en 1591. Y ahí fue donde Luisa subió el dial de molar al once: 1) reclamó la herencia de su padre y la donó a los jesuitas; 2) dejó de comportarse como una noble y empezó a ir por casa con hábito de monja; 3) sindicó a la servidumbre de sus tíos los marqueses en una asociación religiosa, y 4) hizo votos de pobrecia, obediencia, mayor perfección (sic) y martirio.

La cosa se le fue de las manos, y tras unos cuantos años de “buscar todas las ocasiones de martirio que no sean repugnantes a la ley de Dios” y componer poesía, contrajo una enfermedad que la acompañaría el resto de su vida, así que tuvo que parar el carro del sufrir. Tampoco bajó tanto el ritmo: se fue a vivir a Valladolor en 1601. Viendo cómo iba la cosa, en 1604 hizo testamento. Una mujer previsora.

Pero sus locas aventuras no acabaron aquí. En enero de 1605 se fue a Londres, pasando por París y Bruselas. Llegó, sin un real/duro/perra gorda/doblón, el cinco de noviembre de 1605. ESE cinco de noviembre. Pasó sus primeros meses allí aprendiendo inglés y escondiendo a católicos represaliados por el gobierno inglés.

En 1608 la metieron en la cárcel, de donde salió con ayuda de la embajada. Parece que ahí vio que ayudar a los católicos vivos tenía mucho riesgo, así que se dedicó a recoger los miembros de los ejecutados por descuartizamiento y guardarlos en cajas como reliquias. Era así de mirada.

En 1613 la volvieron a encarcelar. La sacaron de nuevo, pero la corte de Felipe III dijo que ya estaba bien, que se tenía que volver a España, que no hacía más que darles problemas diplomáticos.

Los años de martirio en varios países, encarcelamientos incluidos, más el invierno inglés, pasaron factura: antes de poder hacer caso al rey, Luisa Carvajal y Mendoza murió, con 48 años recién cumplidos.

Desde Mundo Extraño sección nacional-católica (¿por qué nos miran así? Reivindicamos a una religiosa española, luego es nacional-católico, ¿no? Vale, católico-nacional y no se hable más), animamos a que, cuando alguien quiera celebrar el 5 de noviembre, se deje de la cansinidad de las máscaras y tome los hábitos en honor a Luisa Carvajal y Mendoza. Sin la parte de hacerse daño.

Gracias al Hombre Malo, conocedor de la mística y amigo de las monjitas, por encontrar a esta ilustre señora.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene, igual el viernes, igual antes.

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Afganistán, tierra de maravillas: el venado con colmillos

Ya dijimos que habría entradas sorpresa. Nosotros también esperábamos aguantar más.

Pero un ciervo se presentó en la Torre Extraña y, con expresión compungida, nos hizo entender que lo enviaba el mono Funkhouser, y que si no hablábamos de él ahora, con el Especial Animales reciente, cuándo lo íbamos a hacer.

Eso no nos convenció, porque la verdad es que hemos tenido animales para caer malos.

Fue entonces cuando enseñó los colmillos. Lo invitamos a pasar y le preparamos una ensalada.

Mediante una combinación de mordiscos, ruidos propios de un cérvido y golpes con los cascos en el delicadísimo suelo de la biblioteca, el visitante nos explicó que su especie está en peligro de extinción, y que no debíamos temer a sus colmillos, pues solo los utiliza en época de reproducción.

Expuso su situación de forma tan razonada y sencilla que no pudimos menos que sentir simpatía por ese inofensivo herbívoro, condenado a tener una apariencia agresiva y casi demoníaca, expuesto al odio y la incomprensión de los demás mamíferos.

Así que nos comprometimos a dedicarle una entrada, para que el mundo conozca su situación.

Ni siquiera el descubrimiento, tras irse este inocente comehierbas, del cadáver de uno de los gatos de la biblioteca nos pudo disuadir. Tampoco las dos heridas circulares y profundas que tenía en el cuello.

Afganistán, tierra de maravillas: el venado con colmillos

La realidad contra Mundo Extraño (segundo asalto)

Tenemos un anuncio que hacer:

Mundo Extraño cierra sus puertas, borra sus archivos y, en caso de que alguno de ustedes haya descargado algún post, va a su casa, les pega con una barra de hierro y lo recupera.

Ha sido un placer. Hasta siempre.

Vale, no. Si alguna vez cierra Mundo Extraño, lo hará con un post muy sentido y largo, que les hará desear que nunca hubiéramos llegado a ese punto, porque vaya chapa les estaremos dando. Ese momento no ha llegado.

Lo que sí que es verdad es que, al menos temporalmente -no garantizamos que no sea así, la verdad. Pero tampoco les aseguramos lo contrario. ¿Se han perdido? Nosotros sí- el ritmo de publicación de Mundo Extraño disminuye hasta quedarse en una (1) entrada a la semana, preferiblemente en viernes. Esto no es un compromiso ni una promesa ni nada. Faltaría más. Igual hay semanas en las que tengamos dos, tres, cuatro, cien entradas. Sin ir más lejos, estamos preparando otra Semana de Puertas Abiertas, fíjense.

O sea, que no estamos muertos. Ni mucho menos.

Es solo que, aunque nos guste centrarnos en lo maravilloso, espeluznante, despreciable y magnífico, todo a la vez, no somos (del todo) ajenos a las pequeñas miserias de la vida: comer, hablar con otras personas, comprar tabaco para las pipas de la biblioteca… Y, principalmente, ganar dinero para poder hacer todo eso. Dinero que ganamos mediante la venta de nuestro tiempo -que no de nuestras habilidades, no nos engañamos- a personas o entidades en posición de pagar.

Conocemos la objeción: ¿hay alguna forma de emplear nuestro tiempo más valiosa que tirar de todos los hilos que prometan maravillas, ordenar los hallazgos y traerlos aquí? Pues miren, no. Pero no vivimos en una sociedad dedicada a la admiración de la Maravilla, ni siquiera basada en su prima pequeña, la Razón. Así que, dado que todavía no hemos conseguido librarnos del yugo del trabajo asalariado, tenemos que transigir. Un poco. Lo justo.

No será para siempre.

Es un mundo extraño. Pero puede serlo más.