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Sebastiano Magnanini se ríe de tu viaje de autodescubrimiento a la India

En realidad ya no se ríe de nada, porque lo encontraron muerto en un canal de Londres, atado a un carrito de la compra.

Pero, mientras vivió, Sebastiano hizo un poco de todo: consumió grandes cantidades de drogas, cosa que igual tiene que ver con su muerte en un punto de recogida de droga. Por desgracia, y aunque al principio se dijo que el asesinato -ah, sí: no se ató al carro y se murió solo; tenía señales de que alguien se había esforzado en matarlo- podía estar relacionado con la mafia, ya parece que no.

¿Y por qué iba a estar relacionado con la mafia el crimen, si Sebastiano solo era un exjoven de 46 años que acababa de volver a Londres para trabajar de periodista y consumir estupefacientes, después de una vida nómada y muchos años siendo, según sus amigos, el mejor guía turístico de Camboya (no sabemos si esto es cierto, pero el tío hablaba jemer; respeto)? Aparte de trabajar como carpintero y técnico del artista anteriormente conocido como Prince. Que se nos olvidaba.

Bueno, es que lo de Camboya fue su forma de sentar la cabeza después de varias aventuras juveniles, la más destacada de las cuales fue el robo de una pintura tasada en un millón de libras en 1993. Sebastiano y dos amigos, así un poco de risas, se llevaron de una iglesia veneciana el cuadro La educación de la Virgen María, de Giovanni Tiepolo. La cosa no debía de estar muy preparada (un comisario italiano lo describió como “tragicómico”), porque los pillaron (y posteriormente condenaron a 18 meses de cárcel) tras parar en un bar de carretera a beber cerveza y fumar porros. Durante la fuga.

Mira, si tienes que acabar tus días atado a un carrito de la compra en un turbio canal de Londres, qué menos que haber vivido un poco.

Sebastiano Magnanini se ríe de tu viaje de autodescubrimiento a la India

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