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¡Las peras se juntan con las manzanas!

O las ovejas con las cabras. Al menos, en un caso concreto. En Soo, Lanzarote, ha nacido una cabra. Al menos, tiene cascos de cabra. Y rabo de cabra. Y ha salido de otra cabra, de mayor tamaño, edad y sabiduría.

Pero parece una oveja.

¡Caso único en el mundo!, gritan los periodistas. ¡Jamás vimos nada igual!

Y, aunque parezca improbable, no se trata de una abominación. No mucho, vamos. Que un carnero -oveja macho, para los que se lían con estas cosas (yo)- estuvo en el mismo cercado hasta hace pocas semanas, y se ve que ni la cabra ni él consideraron el ser de especies diferentes un obstáculo para consumar su irrefrenable atracción física.

La pequeña Chira, cabra con piel de cordero, es testimonio vivo de un milagro animal.

Gracias a Cronista Disperso, nuestro infiltrado en el rebaño.

¡Las peras se juntan con las manzanas!

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