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¡Anastasia vive! No, vale. Pero igual tiene un nieto lejano en Lleida. ¡Eso es mejor!

Vale que es probable que no vivamos en el mejor de los mundos posibles. Pero un mundo en el que un señor de Lleida ha dedicado veinte años de su vida a investigar su supuesto parentesco con los últimos zares rusos es un mundo que tiene su aquel.

La noticia es muy completa -y tiene joyas como referirse a internet como “ese gran colmado”, expresión que adoptamos ipso facto-, así que recomendamos su exhaustiva lectura. Pero como conocemos a nuestro público, pasamos a hacer un resumen de lo más importante:

-David Duaigües, nuestro héroe, y su madre, de apellido Juanola, deciden buscar a su abuela, a la que habían perdido la pista. No se espanten, esas cosas pasan más de lo que queremos admitir. La señora había muerto años atrás en un geriátrico.

-En el geriátrico descubren que se referían a ella como LA RRRRUSA o La Romanov. Este extraño apelativo provocó la confusión de David hasta que, años después, vio fotos de los zares (esperamos que antes de que los apiolaran; no es agradable) y descubrió que eran parecidísimos, so unique snowflakes todos ellos.

Quién no querría parecerse a él.

-Como es tradicional en estos casos, recurrió a la hemofilia. Que tanto él como (algunos de los familiares de) los zares la tenían. Otra prueba más. Ajajá.

-La prueba definitiva: el ADN. Con la ayuda del Colegio de Farmacéuticos de Buenos Aires (sí, yo qué sé), David consiguió un papel en el que se dice que hay un 99.99% de probabilidad de que el zar Nicolás II fuera el abuelo de su madre. Total, na.

Y de ahí a los juzgados*, que han aceptado a trámite la demanda y tendrán que decidir si piden análisis de sangre a los herederos. Pueden pasar tres cosas:

a) No piden el análisis, David enloquece (más) y, cual emperador de los Estados Unidos, asume el trono por su cuenta.

b) Piden el análisis y es negativo, ver a)

c) Piden el análisis y es positivo. David se convierte en un Romanov, como siempre ha deseado y se ve envuelto en una guerra dinástica que dura casi cien años y no parece que vaya a resolverse pronto.

Esperamos ansiosos el resultado de la demanda, y apostamos fortísimo por David y su madre Juanola.

*Hay un detalle que no ha aportado nuestro protagonista en su demanda, según sabemos, y que en nuestra opinión sería de suma importancia: en el pueblo lo conocen como El Cafre, y se ha peleado con numerosas personas, alcalde incluido. Nuestro departamento históricolegal se tira de los pelos, pues cualquier que conozca el mundillo sabe que un apodo violento y una bien cimentada fama de camorrista son fundamentales a la hora de reclamar parentesco con cualquier familia real que se precie.

¡Anastasia vive! No, vale. Pero igual tiene un nieto lejano en Lleida. ¡Eso es mejor!

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Pepe Bono compra un caballo con 200 billetes de 500 euros envueltos en papel de periódico

Se pueden decir muchas cosas de Pepe Bono, y probablemente pocas de ellas sean buenas. Pero no puede negarse que tiene una capacidad sobrenatural para ser EHPAÑA cuando se lo propone. Quizá una EHPAÑA en retroceso, caduca, mezquina, ruin e hipócrita (nos hemos levantado optimistas), pero sin duda una EHPAÑA que ocupa un espacio de honor en nuestro imaginario colectivo.

En esta ocasión, este avatar de lo que fue, es y será EHPAÑA nos deleita con una actuación magistral: ¿quieres un caballo? Pues coges cien mil euros en billetes de quinientos, haces un paquetito con el periódico del día anterior y se los das a un colega, que se los haga llegar al tratante de caballos. ¿Ilegal? Ni idea. ¿Celtibérico? A saco.

Pepe Bono, no te mueras nunca. Sé nuestra EHPAÑA nigrománticamente animada por los siglos de los siglos.

Pepe Bono compra un caballo con 200 billetes de 500 euros envueltos en papel de periódico

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Humano con cargo acusa a cabras de destruir carreteras en Almería

Hay infamias e infamias, pero acusar a un grupo de cabras de provocar desprendimientos de rocas en una carretera es algo, aparte de muy original, solo al alcance de seres especiales. En concreto, de Subdelegados del Gobierno.

Porque no se nos ocurre ningún otro ser -no un Secretario de Estado, ni un Bibliotecario Jefe, no- capaz de responder a la lógica alarma de los ciudadanos almerienses al ver que se les caen rocas de un metro de diámetro encima cuando circulan por la carretera con la peregrina justificación de que el inmenso poder que albergan las pezuñas de las cabras locales (junto con el efecto de las lluvias y la erosión, venga) es el que está provocando la desmedida destrucción.

Nos apena y avergüenza como seres humanos que en pleno siglo XXI haya gente en puestos de responsabilidad que sea incapaz de sustraerse a los ancestrales prejuicios hacia nuestros caprinos amigos.

Humano con cargo acusa a cabras de destruir carreteras en Almería

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Inky el pulpo se escapa del acuario. ¡Sé libre, sé feliz, Inky!

Alguien en el acuario nacional de Nueva Zelanda se dejó abierto el tanque de Inky, un pulpo común. Alguien que olvidó que los pulpos son listísimos. Unos más que otros, eso sí. Pero este lo era, y no perdió la oportunidad de huir por una cañería de cincuenta metros hasta el mar. En el enlace del título hay precarios pero voluntariosos diagramas que ilustran la huida, y que recomendamos vivamente.

Inky, nunca volveremos a verte, y está bien que así sea. Que el mar te sea propicio y los mejillones abundantes.

Inky el pulpo se escapa del acuario. ¡Sé libre, sé feliz, Inky!

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Un nomirateexplico sale catastróficamente mal

Nota: en esta historia hay jueces y policías pakistaníes, pero no corderos. Si has llegado aquí buscando jueces, policías y corderos pakistaníes, sigue este enlace. De nada.

En un mundo en que quien más quien menos tiene dieciséis títulos, másteres, certificados y licencias, el hombre astuto sabe que el papel no vale nada, y que no hay forma de demostrar conocimiento que pueda compararse con la práctica.

Esto es válido aquí y en Pakistán. Igual en Pakistán más todavía.

Si no, no entendemos qué llevó a un oficial de la policía a, ante la pregunta de un juez antiterrorista de “¿sabe usted cómo funciona una granada de mano?” durante una inspección de material decomisado, responder tirando del seguro del artefacto explosivo, en vez de responder “jaja pa k kiere saber eso saludos”, como habría hecho cualquier otra persona.

El juez, el oficial y un funcionario del juzgado resultaron heridos en la explosión. El policía, además, recibirá un duro castigo cuando salga del hospital. No parece muy probable que haya formas muy efectivas de disciplinar a un señor que hace explotar una granada en su mano solo para demostrar que sabe cómo funcionan, pero entendemos que las autoridades pakistaníes se sientan obligadas a al menos intentarlo.

Un nomirateexplico sale catastróficamente mal

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Pillan a dos policías pakistaníes con el coche lleno de corderos secuestrados

Antes de nada: esta historia acaba más o menos bien. Los corderos no han muerto.

Aclarado eso, vamos con el relato. En Pakistán hay un tipo de oveja cornuda llamada urial del Punjab. Hay más o menos 2500 ejemplares y se permite cazar dieciséis al año.

¡Quietos, asalvajados lectores! ¡Detengan sus cinegéticos apetitos! ¡No corran al Punjab con sus escopetas de perdigones! Cada uno de los dieciséis permisos que salen a la venta vale 16500 dólares. Ni más ni menos.

No es sorprendente, claro, que haya un cierto tráfico ilegal de corderos punjabíes, que salen a unos doscientos dólares cada uno. Mucho más económico.

Como se ve que lo de la caza, los jueces, la ley, la trampa es algo más o menos transversal, internacional, universal, nadie se sorprenderá tampoco deleer que un juez encargó a unos policías que le consiguieran uno de esos adorables animales.

Tú también lo harías.

Los policías dijeron que sí, pero decidieron coger unos pocos más. Fueron interceptados por guardabosques con media docena de corderos saltarines en el coche patrulla.

Por la gracia del juez, ahora los ocho (dos criminales policías, seis inocentes corderos punjabíes) están entre rejas: los policías en el calabozo, esperando juicio, los corderos en el zoo de Lahore. Que podría haber acabado peor, pero qué culpa tienen los borreguitos de haber caído en las garras de polis corruptos uno y dos.

Corderitos askatu!

Pillan a dos policías pakistaníes con el coche lleno de corderos secuestrados

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Una guardia civil vestida de Rambo siembra el miedo en el centro de Madrid

¿Es este un titular imposible de superar? En efecto. ¿Es la historia MEJOR todavía de lo que podría pensarse? Parece mentira que no nos conozcan: SÍ.

En la Plaza de España de Madrid (centro centro, mucha gente, tal), los vecinos ven que una mujer con ropa de camuflaje y una cinta rosa en el pelo se arrastra por los parterres, se esconde detrás de los árboles y, como detalle, lleva un subfusil de asalto. Llaman a la Policía Local, que desde el Advenimiento de Carmena responde a todas las peticiones con amplísima sonrisa.

Los agentes de la ley retienen a la veterana de Perejil y le preguntan que qué mierda pasa, que si tiene que venir la alcaldesa a regañarle, y que si no se da cuenta de que el fusil es de plástico, que con eso no asalta nada. Mientras, otras dos personas se han acercado: son un bailarín y una “bailarina asiática” (sic), que se interesan por la suerte de la integrante de las fuerzas especiales, que es parte de su troupe de teatro callejero.

La obvia mentira no aguanta mucho tiempo: los tres son guardias civiles, del servicio de información, y están en un Ejercicio Táctico Para Perder La Vergüenza. Tal cual, eh. No nos lo inventamos. Como es lógico, los municipales no se lo creen, quién se creería una cosa así.

Hasta que llega un capitán de la Benemérita y les dice que sí, que los payasos son subordinados suyos, en ejercicio táctico. En un curso de clown que hacen con los nuevos. Que él es el jefe de los payasos. El payaso mayor, o capitán. ¿Pero no ven mi uniforme, joder? ¿Es que no se dan cuenta? ¡Respondo con mi vida de las acciones de Action Girl, Bailarín Crispín y China Doll!

El Servicio de Información de Mundo Extraño ha descubierto la identidad del responsable último del Ejercicio Táctico.

Una guardia civil vestida de Rambo siembra el miedo en el centro de Madrid