De caminar sobre el hielo en Siberia. Segundo paseo.

Nueva entrega de nuestra miniserie dedicada a niños siberianos perdidos en la taiga. La primera parte, la odisea de Tserin Dopchut, está aquí.

Tserin, como ya sabemos, se perdió con su perro y estuvo tres días vestido de primaverita y con solo una barrita de chocolate. Sobrevivió. La historia de Karina Chikitova es algo más dramática:

Para empezar, Karina vive en la República de Sakha, al lado de la cual la República Popular de Tuva, de donde era Tserin, está céntrica. Además, no es que se perdiera sin más: se fue de viaje con su padre, acompañada de su perrito, y el padre no se dio cuenta de que la niña lo seguía. Así que la niña se perdió y al bosque que se fue. Con el perrito. Su madre creía que estaba con su padre, su padre seguía con su alegre caminar. La niña (y el perrito), en medio de los árboles.

A los cuatro días se lanzó una operación de búsqueda. Cuatro días que la niña, de tres años, llevaba durmiendo en camas hechas de hierbas altas y comiendo frutos silvestres y bebiendo de los ríos. Con el perrito y rodeada de lobos y osos, que estaban preparándose para el invierno y comiéndose todo lo que pillaran. Afortunadamente, la temperatura no bajó de cero grados durante el tiempo que Katrina estuvo perdida. Lo que faltaba.

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Aguerridos buscadores y adorables perretes.

A los nueve días de estar perdida, su perrito la abandonó y volvió al pueblo. Esto causó gran consternación entre los rescatadores, ya que si había alguna posibilidad de encontrar a la niña viva, pasaba por que el perro la mantuviera calentita por las noches. Sin perro, poco se podía hacer.

Ante esta actitud derrotista, asumimos que el perro les dijo guau guau guau y tiró para el bosque de nuevo, obligándolos a seguirlo. Y, ¡tachán!, los llevó hasta la niña.

Katrina estaba flaca flaca, pero consciente y bien. Según una psicóloga local, ninguna secuela, tenía la mente en su sitio, qué se ha creído usted, señor periodista, pasarse once días sola y sin comida en el bosque no es nada. Katrina tenía algunas picaduras de mosquito y arañazos de andar descalza por el bosque, pero poco más.

Volvemos mañana con ¡parto en la taiga!

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