Ford lleva el transhumanismo más allá

Muchas personas sueñan con vivir en la vanguardia de la humanidad, en ser los primeros que se convierten en hombres-máquina, en seres superiores capaces de pensar a la velocidad de la luz, almacenar infinidad de datos útiles, saborear el viento, ver más allá del horizonte con ojos mecánicos y, por qué no, quedarse colgados tras la instalación de un driver poco trabajado.

¿Hemos dicho driver? Vaya, qué casualidad: un conductor es exactamente el que ha experimentado lo que Ford, la empresa de los coches, entiende por fusión entre carne y metal. Esto es, disfrazar a un (sin duda brillante) ingeniero de asiento de coche y hacer que se sienta uno con la máquina que tiene debajo (y alrededor) de su cuerpo. Nos quitamos el reposacabezas sombrero.

En este artículo explican los motivos, que aparentemente son diferentes a los que nosotros pensamos. No se puede acertar siempre.

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