Tragedia en el boloencierro

Boloencierro28p

Ojalá poder escribir este texto sin usar otra palabra que “boloencierro”. BO LO EN CIE RRO B O L O E N C I E R R O
B
O
L
O
E
N
C
I
E
R
R
O

Se te llena la boca a la vez que el alma, lloras de alegría al contemplar la esférica belleza que cumple por fin el sueño de tantos profesores de física, de tantos amantes de los animales y la simplicidad geométrica.

Por desgracia, el llanto es, en esta ocasión, serio: dos personas han sido heridas en un BOLOENCIERRO en la localidad pionera de semejante festejo. Festejo que surgió en un contexto de crisis económica, pero no de ideas: se sustituyó a la tradicional y cara vaquilla, toro, bóvido desconcertado y moderadamente furioso que persigue a la muchachada local, por una serie de bolas de 300 kilos que cumplirían la misma función, pero con menos sufrimiento animal y gasto económico.

No sabemos si alguien manifestó en algún momento alguna reserva hacia el renovado festejo y las letales posibilidades del BOLOENCIERRO pero, desde luego, poco caso le hicieron.

Esperamos ansiosos la recuperación de los heridos, así como las nuevas medidas de seguridad del BOLOENCIERRO. Sugerimos, como primera aproximación, que le añadan unas cuantas aristas a la bola, que la hagan menos esférica. Más vacuna.

 

 

Tonada de agua y fuego

Todo el mundo está al tanto de que el huracán Harvey ha hundido parte de Texas bajo las aguas y la absoluta y voluntaria inoperancia del Gobierno estadounidense (ahora y siempre) ha hecho que lo que en cualquier lugar sería una tremenda catástrofe se convierta, para decenas de miles de personas, en un drama que no se resolverá en años, si es que se resuelve. Mientras esperamos que este tipo de cosas ocurran con mucha más frecuencia en un contexto de cambio climático.

59a2e69152e9e.image.jpg

Esta pinta tiene lo de Harvey.

Quizá menos gente conozca a las hormigas de fuego, una variedad de hormiga de gran tamaño que, aunque normalmente no es agresiva, puede provocar irritaciones muy molestas (y a veces letales) si te acercas demasiado a su pandilla. La expansión de estas hormigas, dicho sea de paso, puede acelerarse también con el aumento de las temperaturas.

Solenopsis.jpg

Esta pinta tienen varias hormigas de fuego de diverso tipo.

Sabemos que nuestros lectores aprecian que no llamemos a engaño ni hagamos filigranas dialécticas y narrativas. Que seamos previsibles, incluso aburridos y repartamos maravilla a domicilio con la misma fiabilidad con que el agua sale del grifo y los recibos son cargados a su cuenta corriente.

Así que nadie se sorprenderá de que la siguiente imagen sea de miles de hormigas de fuego montadas en balsas hechas de los cadáveres de sus congéneres, surcando la crecida de los ríos de Houston y aterrorizando a los que navegan las mismas aguas en busca de refugio, amigos o familiares.

DIZ0ZOfUMAIhIf8

Todo eso son hormigas que flotan y pican.

Obviamente, y dado que estamos hablando de Texas, la gente ya ha intentado quemarlas y destruirlas por diferentes medios, aunque las autoridades competentes aconsejan no acercarse y, en caso de duda, usar detergente para matarlas.

Esperamos ansiosos las imágenes de survivalistas usando sopletes y gasolina desde barcas hinchables para acabar con las hormigas. Y siendo devorados por caimanes desplazados por la inundación.

¡Salve, Ganesha!

No estamos en España muy acostumbrados a muestras de sincretismo religioso (más allá de la evidente asunción del politeísmo pagano que supone el rezarle a los santos, claro). Hay otros sitios, como China, donde coger lo que te parezca de cada religión disponible es mucho más común. También hay religiones surgidas a partir de la fusión de creencias en principio difíciles de compatibilizar, pero que con imaginación y esfuerzo pueden dar lugar a maravillas como la santería cubana, surgida de la fusión del catolicismo con las creencias yorubas.

Esta falta de costumbre no es excusa para lo que ha hecho el obispado de Cádiz al forzar la dimisión de su vicario en Ceuta. El único crimen de este señor (que sepamos) fue tener la visión de futuro y la imaginación suficiente para permitir a sus conciudadanos hindúes pasear a una imagen de Ganesha, el dios elefante, patrón de las artes y las ciencias, por el templo de Nuestra Señora de África. Lugar en el que se le dedicó una salve rociera. ¡Sincretismo!

Si juntar las pintorescas costumbres de los creyentes en un dios con las de los creyentes en otro para dar lugar al maravilloso espectáculo de un coro rociero cantándole a un dios elefante es delito, llévennos presos ahora mismo.

(Mundo Extraño ha intentado elegir una fuente medianamente decente para esta noticia, dado que algunos medios, de filiación inequívocamente nacionalcatólica ahora y siempre, habían elegido referirse a uno o varios de los dioses implicados de formas poco precisas, ya fuera por falta de interés o por pura maldad.)

Una solución para la consanguinidad borbónica

En estas señaladas fechas, Cristina Ortiz nos acerca a varios personajes LGTB reseñables y reivindicables.

En el caso de Francisco de Asís de Borbón, la realidad se mezcla con la leyenda y, sobre todo, con la mala hostia. Sobrino de Fernando VII, era el candidato perfecto para contraer matrimonio con Isabel II, hija del mismo Fernando. Por una vez, la consanguinidad borbónica no iba a ser un problema.

El matrimonio entre ambos pasó a la historia y la rumorología popular porque claro, él invertido y ella casquivana, pues para qué quieres más. Lo cierto es que los datos biográficos sobre Francisco de Asís y Borbón no están muy claros, dado que su condición sexual provocó que los propios historiadores se hicieran eco de decenas de cotilleos sobre su persona: que si Francisco de Asís era un flojo, que si le gustaban las joyas y lo caro, que si estaba obsesionado con lavarse mucho y oler bien. Vamos, claramente todas las señas que te caracterizan como homosexual. Lo heterosexual es ir hecho un ecce homo.

No ayudó el hecho de que, por lo visto, Francisco tenía una deformación en el pito y tenía que hacer pis sentado, lo cual provocó que se le dedicaran varias coplas.

Otra de las anécdotas más conocidas sobre Francisco son las frases que en teoría salieron de la boca de su señora, la reina Isabel. La primera de ellas, al conocer que iban a contraer matrimonio, “¡Con Paquita no!” y la segunda sobre su noche de bodas: “Qué podía esperar de un hombre que en la camisa de dormir lleva más encajes que yo”.

La reina, que tenía un temperamento fogoso, tuvo 12 embarazos y numerosísimos amantes, gustaba de disfrutar de la noche madrileña y citarse con sus amantes por toda la ciudad. En el Lhardy hasta se le hizo instalar un reservado —porque después de follar lo que mejor entra es un caldito­­—.

Francisco de Asís y Borbón, por su parte, era ante todo católico y ordenado, así que él se echó un novio, el noble Antonio Meneses, al que se mantuvo fiel toda su vida mientras reconocía a los hijos de Isabel y ponía la mano para que le diesen a cambio la paguita.

Cuando Isabel fue destronada en la revolución de 1868, La Gloriosa, los dos huyeron a París a vivir cada uno en un casoplón distinto. Isabel con sus hijos y Francisco con su novio de toda la vida. Final feliz.

 

Vergüenzas británicas I: el solomillo Wellington

No ha sido fácil elegir solo una de las delicias de la cocina británica para inaugurar esta serie, pero lo que teníamos claro es que su terrible cocina era el primer paso en esta ruta al infierno del Reino Unido. Hemos dejado que Cristina, experta gastrónoma, elija el plato que más ofensivo le resultara. Este es el resultado.

A pesar de que existen numerosas teorías sobre el origen del solomillo Wellington, a la hora de hacerse el listillo en la mesa durante una comida familiar o de responder desde casa a las preguntas de algún concurso que has pillado en la tele por casualidad (al fin y al cabo, los momentos en los que se forja el auténtico conocimiento), la respuesta siempre será la misma: se llama así porque le pirraba al duque de Wellington.

No es la primera vez que en esta santa casa se cantan las alabanzas del mencionado duque. Por añadir algo más a su hoja de méritos, mientras los Curro Jiménez de turno y los guerrilleros andaban partiéndose la cara con los franceses emboscándoles en las serranías, Wellington comandaba el ejército regular que luchaba contra la invasión napoleónica. Así pues, con una medidísima combinación de aguda estrategia inglesa y de temeridad y hostias como panes española, se expulsó a las fuerzas bonapartistas de la península. Toma unión europea.

A pesar de que el plato se popularizó en los años 60 de este siglo (al igual que el resto de fastuosos y complicados platos barrocos que toda madre ha querido preparar alguna Nochebuena), la leyenda asocia su origen al mariscal inglés. Y es que, por lo visto, el homenaje de Wellington al aguerrido pueblo español con el que había luchado codo a codo para expulsar a Bonaparte consistió en seleccionar la mejor y más tierna parte de la ternera, y meterla dentro de un hojaldre.

img.rtve.es

No os dejéis engañar por su buen aspecto: esto es un despropósito.

¿Habrá peor maldad que coger un solomillo de calidad, acompañarlo de trufas, setas, foie gras fresco y vino de Madeira y una vez que reúnes todas esas delicias, decidir mezclarlas con un trozaco de masa? No solo parece contraproducente sino que se opone frontalmente a los principios básicos de la gastronomía española, en la que lo que se suele mezclar con masa o pan son las sobras (ahí están las croquetas, las reinas de nuestra cocina de aprovechamiento).

Existen múltiples versiones de la receta; algunas de ellas, puede que para compensar semejante atentado contra el sentido común, proponen sustituir el solomillo de ternera por cerdo, mucho más económico. No sabemos qué opinaría Wellington sobre el apaño, ni sobre la decisión de Reino Unido de partir caminos con Europa, pero quizá podamos imaginar lo que diría Napoleón, partiendo de la frase atribuida a otro francés, Voltaire, sobre que los franceses tienen buena cocina y los ingleses solamente buenas maneras:

“Yo seré un imperialista y un megalómano, pero hay que ser hijo de puta para hacerle eso a un solomillo de ternera.”

¡Bienvenidos a la semana británica de Mundo Extraño!

Es un día importante para el Reino Unido: hoy ponen en marcha todo el tema de irse de la Unión Europea. Lo que nadie pensaba que fuera a pasar, un hecho histórico, un error, una liberación, un farol que salió regular, qué más nos da. No estamos aquí para juzgar si el Brexit, una decisión tomada libremente por el pueblo británico de forma democrática y sin ninguna presión externa, como tomamos todos nuestras decisiones en este régimen de libertades que existe en un vacío perfecto.

Estamos aquí para juzgar al Reino Unido, así en general. Muy probablemente salvando a Escocia, porque tenemos nuestras filias, y sin darle mucha cera a Gales, que los pobrecitos no saben lo que hacen.

Durante una semana, una, Mundo Extraño se dedicará en cuerpo y alma a rescatar algunos de los más vergonzantes episodios de la historia del Reino Unido. Porque hace risa y porque si no lo hacemos ahora que está tan a mano, ¿cuándo?

No vamos a fijarnos en desgracias naturales de nombre sonoro como la Noche del Gran Viento, ni en desastres mortales que podrían pasarle a cualquiera. Nuestra atención se centrará en detalles francamente vergonzosos pero inequívocamente británicos. Sirva de advertencia que nuestras principales guías en este recorrido serán a) nuestros prejuicios y b) el volumen Astérix en Bretaña, de Goscinny y Uderzo.

Empezaremos, pues, por el solomillo Wellington.

De caminar sobre el hielo en Siberia. Segundo paseo.

Nueva entrega de nuestra miniserie dedicada a niños siberianos perdidos en la taiga. La primera parte, la odisea de Tserin Dopchut, está aquí.

Tserin, como ya sabemos, se perdió con su perro y estuvo tres días vestido de primaverita y con solo una barrita de chocolate. Sobrevivió. La historia de Karina Chikitova es algo más dramática:

Para empezar, Karina vive en la República de Sakha, al lado de la cual la República Popular de Tuva, de donde era Tserin, está céntrica. Además, no es que se perdiera sin más: se fue de viaje con su padre, acompañada de su perrito, y el padre no se dio cuenta de que la niña lo seguía. Así que la niña se perdió y al bosque que se fue. Con el perrito. Su madre creía que estaba con su padre, su padre seguía con su alegre caminar. La niña (y el perrito), en medio de los árboles.

A los cuatro días se lanzó una operación de búsqueda. Cuatro días que la niña, de tres años, llevaba durmiendo en camas hechas de hierbas altas y comiendo frutos silvestres y bebiendo de los ríos. Con el perrito y rodeada de lobos y osos, que estaban preparándose para el invierno y comiéndose todo lo que pillaran. Afortunadamente, la temperatura no bajó de cero grados durante el tiempo que Katrina estuvo perdida. Lo que faltaba.

inside_rescuers_gather_for_serch.jpg

Aguerridos buscadores y adorables perretes.

A los nueve días de estar perdida, su perrito la abandonó y volvió al pueblo. Esto causó gran consternación entre los rescatadores, ya que si había alguna posibilidad de encontrar a la niña viva, pasaba por que el perro la mantuviera calentita por las noches. Sin perro, poco se podía hacer.

Ante esta actitud derrotista, asumimos que el perro les dijo guau guau guau y tiró para el bosque de nuevo, obligándolos a seguirlo. Y, ¡tachán!, los llevó hasta la niña.

Katrina estaba flaca flaca, pero consciente y bien. Según una psicóloga local, ninguna secuela, tenía la mente en su sitio, qué se ha creído usted, señor periodista, pasarse once días sola y sin comida en el bosque no es nada. Katrina tenía algunas picaduras de mosquito y arañazos de andar descalza por el bosque, pero poco más.

Volvemos mañana con ¡parto en la taiga!