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Íbamos a pedir perdón por insistir con las mujeres guerreras, después del viernes y el lunes pasado. Pero la verdad es que si a alguien no le gusta la mujer ilustre de hoy es que no ha entendido de qué va esto.

Vamos a hablar de Mayssa Abdo aunque podríamos referirnos a otras muchas. Mayssa Abdo, conocida como Narin Afrin, es una de las comandantes de la milicia YPG en Kobane. Si bien sus logros hasta el momento no son comparables a los de Roza Shanina -seamos sinceros, pocos lo son-, defender una ciudad asediada por tres flancos durante mes y pico contra una fuerza superior en número y armamento -mientras se facilita la huida a la población civil- no es poco.

Desde el 16 de septiembre, unos 1800 kurdos defienden Kobane, una ciudad que tenía 300.000 habitantes –con un sistema de autogobierno y participación democrática que ya quisiéramos en España– de un grupo jihadista del que ya hemos oído hablar todos. Lo que nos importa aquí es que los combatientes del grupo son más de 9000, cuentan con tanques y armamento pesado y reciben refuerzos continuamente. Y no parecen muy dispuestos a respetar el autogobierno y la posición de casi igualdad respecto a los hombres que disfrutan las mujeres kurdas, si conquistan la plaza.

De momento, y pese al escaso apoyo del ejército americano, que bombardea otras posiciones del ISIS con mucha más alegría, y la abierta oposición de Turquía, Kobane resiste. No sabemos cuánto tiene que ver el miedo que dicen las milicianas kurdas que inspiran en los corazones de los jihadistas, pero el hecho es que están aguantando mucho más de lo que nadie esperaba. Y esperemos que sea suficiente para que reciban apoyo y consigan romper el cerco.

Porque el lema de Mundo Extraño es “mantengámoslo así”: mantengámoslo extraño y lleno de Maravilla. Y pocas cosas más extrañas que un pueblo que, pese a décadas de represión, se autogestiona y mantiene estándares más igualitarios que los de cualquier estado democrático. Mucho mejor, en cualquier caso, que una gente cuya idea de convencerte en una discusión es prenderle fuego a tu granja y matar a tu familia.

Y, sobre todo, porque estamos convencidos de que a Abu Bakr al-Baghdadi no le gustaría Mundo Extraño si lo conociera, pero nos encantaría que Mayssa Abdo nos contara cómo cruzó la frontera entre Turquía y Siria para impedir que Kobane cayera. 

Nota: en el momento de publicar esto, Kobane seguía resistiendo, y el YPG había recuperado algo de terreno, apoyados por los bombardeos americanos.