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Lo de arriba es una obra de William Powell Frith pintada en 1860 y el tema del cuadro hace referencia al baile de Claude Duval, un bandido del siglo XVII.

El principal problema al respecto es que la biografía de Claude Duval (o Claude du Vall) la conocemos por el escritor William Pope; con lo que tampoco podemos estar muy seguros de hasta qué punto la historia es verdadera… El caso es que, según esa historia, Duval fue un highwayman francés emigrado a Inglaterra que operó en Holloway durante las últimas décadas de 1600.

Por partes. Los highwaymen o “caballeros de los caminos” fueron bandidos especializados en asaltar los carromatos de nobles. Se diferenciababan de los tradicionales asaltantes de caminos (por ejemplo de los bushrangers australianos) por hacer los asaltos con armas de fuego desde caballos y -generalmente- por ser gente mucho más culta y refinada. Y es que lo de “caballeros” en algunos casos fue literal. Muchos highwaymen fueron Sir que terminaron asaltando a sus colegas nobles, después de haber perdido sus riquezas durante la Revolución Inglesa del siglo XVII.

Claude Duval se hizo famoso por su elegancia, por evitar el uso de la violencia y -sobre todo- por la galantería con la que trataba a las mujeres que robaba. El episodio más famoso de su vida fue el que tenemos arriba retratado por Powell Frith:

Durante el asalto a un aterrorizado noble inglés, su esposa fue la única que mantuvo la calma. Duval, fascinado con ella, le pidió que le concediese el baile de una courante a cambio de dejar marchar a su marido. De acuerdo a esa historia los bandidos se llevaron sólo 100 libras como pago por el espectáculo de música y baile que interpretaron para el noble.

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Paul Hogan, estudiante irlandés de 25 años, saliendo de la galería Tate de Londres el 12 de abril de 1956.

Lo que lleva debajo del brazo es el “Jour D’Été” de Berthe Morisot, el cuadro valorado en 7 millones de libras* que acababa de robar.

El robo fue una protesta político-cultural sobre el trato que se le estaba dando a la herencia de Hugh Lane. Lane había sido un marchante de arte dublinés muerto en 1915, cuyo patrimonio (debido a un problema de testamentos) fue sacado de Irlanda y expuesto en Londres.

Hogan simplemente entró en la galería y con toda la calma del mundo descolgó el cuadro, lo envolvió y se lo llevó. Hizo las cosas de forma tan natural que a nadie se le pasó por la cabeza que lo estuviese robando.

Después del escándalo en portadas el conflicto testamentario se hizo público. El cuadro apareció unos días después en casa de una colega de Paul Hogan, pero la aventura sirvió para que Irlanda y Reino Unido llegasen a un acuerdo: desde entonces y hasta 1999 el Jour D’Été se pasó medio año en un país y medio en el otro. A día de hoy toda la colección se ecuentra en Irlanda.

*El equivalente a 7 millones de libras actuales.