Imagen

Todo lo que tienen que saber sobre el personaje de esta semana está contenido en la imagen que encabeza el texto: Un señor, una calva, un flemón y un palito rojo atravesándole la cabeza.

Obviamente no es algo tan simple como eso. El palito rojo representa el haz de protones que atravesó la cabeza de Anatoli Bugorski; la calva es, en efecto, una calva; y el flemón es una inflamación parte de las consecuencias de recibir un chorrazo de partículas subatómicas en la cara.

Pero no se vayan a creer; si esto fuese la foto del cadáver de alguien que ha recibido 70 GeV en la jeta, no lo estaríamos contando. Al fin y  al cabo muertos en nombre de la ciencia hay muchos y la mayoría son más pintorescos.

Lo que hace especial a aquel doctorando ruso, es que sigue vivo treinta y seis años después de su accidente, en 1978. Lo cual convierte al señor Bugorski en el único ser humano que ha metido la cabeza en un acelerador de partículas encendido (y ha vivido para contarlo).

Fue una tontería, algún seguro no funcionó y -mientras limpiaba el cacharro- se puso en marcha. Pum, un rayo te atraviesa la cabeza, ves “una luz más brillante que un millón de soles” y ya está. Se te empieza a hinchar la cara, se te caen la piel y el pelo, y te llevan a un hospital para estudiar cómo te mueres después de recibir cerca de 300.000 rads (teniendo en cuenta que la dosis letal se calcula en unos 1000).

Pero no te mueres.

Y eso, aun sabiendo que los rusos son gente especial, es un poco excesivo. Es verdad que le quedaron algunas secuelas (ataques epilépticos, menos resistencia a la fatiga, media cara paralizada…), pero Anatoli terminó su tesis y siguió trabajando hasta que le concedieron la invalidez en 1996. Entre tanto seguía yendo al hospital; todo ello con la máxima discrección, ya que en plena Guerra Fría el accidente fue clasificado como secreto por las autoridades rusas.

A día de hoy vive en Protvino -donde tuvo lugar el accidente- con media cara congelada en el aspecto que tenía hace treinta y seis años.

Mundo Extraño vuelve la semana que viene.