No hay lechuga para los malvados

Si es usted comprador habitual de vegetales, quizá haya notado que algunos de ellos han subido de precio en las últimas semanas. Si no, se lo decimos nosotros.

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Ya hemos hecho periodismo de investigación para mes y medio.

¿Por qué está ocurriendo esto? Pues porque ha hecho frío y se han helado las verduras, sobre todo las que no son de temporada y necesitan más calorcito. Normal, quieres calabacín en febrero, pues paga el precio, págalo. Si no, come vegetales de invierno como patatas, ricas y sabrosas patatas. O nabos. O zanahorias. No es nuestro problema.

Pero, por favor, no se sientan atacados por sus decisiones dietéticas. No es nuestro objetivo meternos con nuestros lectores. Sobre todo porque tenemos algo mejor que hacer: meternos con los ingleses.

Tomemos, por ejemplo, al corresponsal en Murcia del tabloide británico (¿se acuerdan cuando los tabloides eran prensa deleznable, por comparación a la respetable prensa seria?) The Sun. Pasemos por alto que dicho “corresponsal” probablemente sea un señor que pasa allí el invierno mientras escribe propaganda. Tratémoslo como un auténtico periodista. Un reportero intrépido que ha escrito una pieza con el siguiente titular:

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Para los del fondo: “Supermercados españoles acumulan frutas y vegetales mientras los compradores británicos sufren el racionamiento”.

El artículo es francamente infame, y además de preciosas fotos de cajas de fruta vacías en Londres/expositores de lechugas rebosantes en Molina de Segura, Murcia, contiene varias citas (que no diremos que sean inventadas, pero probablemente sean inventadas) que refuerzan la línea argumental de “vaya vergüenza, los españoles deberían compartir sus lechugas con nosotros y no acapararlas”. Otro artículo en el Telegraph alerta de la aparición de un mercado negro en el que desaprensivos ingleses (¡pleonasmo!) se enriquecen a costa de sus poco previsores compatriotas. Este artículo hace algo de hincapié en el absurdo de comprar verduras que no son de temporada en un lugar a miles de kilómetros, mientras que el Sun se limitaba a decir que “9 de cada 10 lechugas inglesas vienen de Murcia”. Pero el problema es de los murcianos, que no quieren compartir.

Pero Mundo Extraño no se ha hecho famoso por insultar gratuitamente a la prensa de naciones en decadencia, sino por la calidad de sus contenidos. Es por eso que nos hemos visto obligados a contactar con dos habitantes de la Región de Murcia, una de ellas huertana, usuarias habituales de supermercados y comedoras de lechugas. Aparte de proporcionarnos el documento audiovisual que mostramos a continuación, y que ilustra el vívido contraste entre la situación en Reino Unido y en la taifa murciana, han respondido a nuestras preguntas sobre la crisis de las lechugas.

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“Ahora mismo Murcia es, básicamente, la única productora de lechugas de Europa. El frío ha hecho que se congelen las lechugas de toda Europa, salvo las nuestras. Otra vez las mejores. Y, en vez de vender a los ingleses, que pagan en libras esterlinas, una moneda que nadie quiere, les vendemos a los franceses y alemanes, que aunque nos tiren los camiones pagan en euros. No crean que no notamos aquí la escasez, ¿eh? Las gatas Bedelia y Babosi han comido la mitad de lechuga que otras veces, y yo he tenido que sustituir mi habitual baño de lechugas por una ducha. Que no se quejen los británicos, que bastante tienen con lo que les mandamos.”

Ahí tienen la clave del asunto, y la explicación de por qué, hoy por hoy, Molina de Segura ofrece una calidad de vida muy superior a la de Londres.