La realidad contra Mundo Extraño (segundo asalto)

Tenemos un anuncio que hacer:

Mundo Extraño cierra sus puertas, borra sus archivos y, en caso de que alguno de ustedes haya descargado algún post, va a su casa, les pega con una barra de hierro y lo recupera.

Ha sido un placer. Hasta siempre.

Vale, no. Si alguna vez cierra Mundo Extraño, lo hará con un post muy sentido y largo, que les hará desear que nunca hubiéramos llegado a ese punto, porque vaya chapa les estaremos dando. Ese momento no ha llegado.

Lo que sí que es verdad es que, al menos temporalmente -no garantizamos que no sea así, la verdad. Pero tampoco les aseguramos lo contrario. ¿Se han perdido? Nosotros sí- el ritmo de publicación de Mundo Extraño disminuye hasta quedarse en una (1) entrada a la semana, preferiblemente en viernes. Esto no es un compromiso ni una promesa ni nada. Faltaría más. Igual hay semanas en las que tengamos dos, tres, cuatro, cien entradas. Sin ir más lejos, estamos preparando otra Semana de Puertas Abiertas, fíjense.

O sea, que no estamos muertos. Ni mucho menos.

Es solo que, aunque nos guste centrarnos en lo maravilloso, espeluznante, despreciable y magnífico, todo a la vez, no somos (del todo) ajenos a las pequeñas miserias de la vida: comer, hablar con otras personas, comprar tabaco para las pipas de la biblioteca… Y, principalmente, ganar dinero para poder hacer todo eso. Dinero que ganamos mediante la venta de nuestro tiempo -que no de nuestras habilidades, no nos engañamos- a personas o entidades en posición de pagar.

Conocemos la objeción: ¿hay alguna forma de emplear nuestro tiempo más valiosa que tirar de todos los hilos que prometan maravillas, ordenar los hallazgos y traerlos aquí? Pues miren, no. Pero no vivimos en una sociedad dedicada a la admiración de la Maravilla, ni siquiera basada en su prima pequeña, la Razón. Así que, dado que todavía no hemos conseguido librarnos del yugo del trabajo asalariado, tenemos que transigir. Un poco. Lo justo.

No será para siempre.

Es un mundo extraño. Pero puede serlo más.