Dejad en paz a los caballos

Poco podemos añadir a esta historia terrorífica de asesinatos equinos, venganzas toreras, gasolineras manchegas y guardias civiles confundidos. Apreciamos, cómo no, el altísimo componente celtibérico del asunto, pero mira, no. Asesinar caballos por venganza, no. Que el caballo no te ha hecho nada, cabrón.

Si le añadimos esta (confusa y opinativa, sí, pero también intrigante) pieza sobre la compra masiva de burros africanos y sangre de yeguas (con la yegua alrededor) por parte de la industria china de los remedios mágicos, se nos queda el cuerpo regular.

Gracias a Serly, Víctor y Héctor por hundirnos en la miseria.